OMS busca garantizar la inocuidad de los alimentos para evitar enfermedades

Dos millones de personas, en su mayoría niños, mueren cada año en el mundo por ingerir productos insalubres, con bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas, según datos de la OMS citados por el Ministerio de Salud, al advertir que «garantizar la inocuidad de los alimentos es una tarea cotidiana que abarca a toda la cadena alimenticia».

En un comunicado, con motivo de conmemorarse el Día Mundial de la Salud -este año bajo el lema «la inocuidad de los alimentos»-, la cartera sanitaria difundió una serie de consejos para preservar la calidad, prevenir la contaminación cruzada y evitar enfermedades, para lo que la correcta manipulación en el hogar es imprescindible.

Limpieza de cocina y utensilios; separar alimentos crudos de cocinados; cocerlos completamente, en especial la carne para evitar el Síndrome Urémico Hemolítico y otras patologías; mantenerlos a temperaturas seguras, en particular cuando hace calor, y usar agua y materias primas inocuas son las «cinco claves» que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La contaminación cruzada es la transferencia de bacterias peligrosas de un alimento a otro. Si bien en su mayoría se eliminan durante la cocción o el lavado en el caso de frutas y verduras. Pero si luego se ponen en contacto con alimentos crudos o sin lavar se pueden recontaminar.

Para evitar que eso ocurra, al hacer los mandados hay que mantener la carne cruda, el pollo y el pescado separados del resto de la compra y en bolsas diferentes; preparar y conservar los alimentos en buenas condiciones higiénicas y lavarse bien las manos antes de cocinar.

Para conservar la carne en buen estado hay que ponerla en recipientes cerrados en la parte inferior de la heladera o en el sector destinado a esos productos. Las frutas y verduras deben lavarse cuidadosamente para evitar la contaminación microbiana y los productos químicos.

Las bacterias pueden pasar de un alimento a otro por contacto directo entre ellos, por sus jugos o las manos de quienes los manipulan; por utensilios usados al prepararlos (tablas para picar o cortar, cuchillos, fuentes) y por mesas, mesadas, alacenas y otras superficies con las que toman contacto, por lo que hay que lavarlos entre cada uso.

Los alimentos insalubres -que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas- causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer y suponen una importante carga para la salud pública.

Los productores de alimentos son los primeros responsables de que los que compramos sean inocuos y aunque los sistemas que velan por eso -en el país y el mundo- deben ser cada día más eficientes, «todos podemos contribuir a garantizar que los alimentos sean seguros», instó el Ministerio.

Por eso aconsejan que ante dudas sobre el agua potable hay que hervirla o tratarla antes de beber; evitar la cocción excesiva en sartenes, planchas u hornos porque pueden producir sustancias químicas tóxicas; mantener alejados los productos de limpieza y no usar envases que contuvieron químicos para guardar alimentos.

Todas estas precauciones deben incrementarse cuando se preparan alimentos destinados a grupos de riesgos, niños, embarazadas y ancianos o enfermos.

Antes de consumir productos comprados a vendedores ambulantes hay que asegurarse de que los alimentos cocinados no están en contacto con los crudos que podrían contaminarlos.

Al comprar es importante tener en cuenta la fecha de vencimiento y leer con atención la etiqueta, pues no sólo hay que cuidar que los alimentos sean «inocuos sino también nutritivos y saludables. Así estaremos hablando de seguridad alimentaria», indicó el Ministerio de Salud.

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