Vacaciones: cinco sugerencias para pacientes con EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una enfermedad respiratoria que se caracteriza por la dificultad para respirar ocasionada por obstrucción a nivel pulmonar y está relacionada en forma directa con el consumo de tabaco. En nuestro país cerca del 15% de la población la sufre. Muchos de los pacientes empiezan a planificar sus vacaciones de verano, por lo que es conveniente que consideren algunas recomendaciones para disfrutar de su viaje.

Elegir el destino

Se debe tener en cuenta la altitud a la que está ubicado el sitio a donde se va a viajar. Para un paciente con EPOC moderado o severo, vacacionar en las montañas  en o sitios con una altura mayor a los 1000 metros puede generar complicaciones. Esto se debe a que a medida que ascendemos, la presión atmosférica disminuye y, por lo tanto, también lo hace la presión de oxígeno, que determina la cantidad de oxígeno que se respirará.

• Prevenir las exacerbaciones

Uno de los problemas más importantes que surgen en los viajes es el riesgo de exposición a cambios bruscos de temperatura, que facilitan la adquisición de infecciones respiratorias que pueden disparar una exacerbación. Se aconseja a los pacientes lavarse las manos de forma frecuente para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades infectocontagiosas. Una buena alternativa es tener una recomendación del neumonólogo sobre qué medicación utilizar si aparecen síntomas de infección respiratoria o exacerbación de su EPOC.

• Organizar la medicación habitual

Se recomienda ser prolijo con el uso de los medicamentos usuales, no saltear u olvidar dosis ni alterar sustancialmente los horarios de uso, a los fines de mantener la estabilidad del tratamiento. También se debe tener siempre la medicación de rescate, de forma accesible y segura. Se recomienda además llevar medicamentos para el doble de tiempo que el paciente estará fuera de su domicilio y, si viaja en avión o micro, separar las cantidades  y dejar una parte en el bolso de mano y otra en equipaje despachado. Si es un viaje al exterior, es necesario tener una indicación por escrita del neumonólogo de cuál es el tratamiento habitual, para presentar si fuese necesario en los aeropuertos.

• Viajar con oxígeno

Actualmente es posible salir de viaje con oxígeno, gracias a la disponibilidad de nuevos dispositivos como los concentradores portátiles, que tienen una autonomía prolongada.

Viajes en auto: Si el paciente es el conductor y precisa oxígeno continuamente, se recomienda que tome un tiempo para estar descansado, sin disnea, antes de iniciar la travesía. Es conveniente hacer paradas cada tres o cuatro horas para bajarse del vehículo y movilizarse. El dispositivo ideal es un concentrador portátil, el cual puede conectarse a la toma de 12V del encendedor del automóvil, lo que aumenta la autonomía. Hay que asegurarse de que el aparato esté en una posición adecuada y bien fijado. También se debe mantener el habitáculo ventilado con una ventanilla algo abierta para prevenir la acumulación de oxígeno y dióxido de carbono.  Si se usa solamente oxígeno en forma ocasional, se podrá llevar un tubo de oxígeno ultraliviano, el cual podrá utilizarlo en el momento que lo requiera.

 Viajes en barco: No generan problemas en cuanto al impacto del aire respirado.

 Viajes en avión: Muchos vuelos comerciales alcanzan una altura de 8.000 a 13.000 metros, pero las cabinas del pasaje van presurizadas a una presión equivalente a unos 2.000 a 2.500 metros de altura, con lo que hay suficiente oxígeno para los pasajeros con pulmones normales, pero puede no ser suficiente para pacientes con EPOC.  Estos cambios leves en el ambiente interno de un avión pueden ser imperceptibles para los pasajeros sanos, sin embargo, pueden repercutir de forma importante en quienes sufren afecciones respiratorias crónicas, e incluso suponer un riesgo para su salud. Si la persona ya tiene indicada oxigenoterapia crónica en su domicilio habitualmente, también la necesitará para su vuelo y puede precisar subir el flujo que utiliza. Si no tiene esta indicación, pero su nivel de oxígeno es bajo o tiene EPOC moderado o severo, puede ser que precise oxígeno adicional en esos momentos. El neumonólogo puede valorar la necesidad de oxígeno durante el vuelo o solicitar un Test de simulación de altitud para intentar predecir cómo le puede afectar el viaje. Las políticas de uso de oxígeno durante los vuelos comerciales pueden variar de unas compañías a otras, por lo que las consultas y las vacaciones se deberán planificar con suficiente antelación, contactar con la compañía aérea, ver qué trámites son necesarios, qué costos puede generar y obtener una valoración e informe de su médico para concretar sus necesidades.

• Reconocer los síntomas

Si se está viajando en un vuelo comercial, es importante poder identificar los síntomas relacionados con hipoxemia durante el vuelo, a los fines de solicitar asistencia de forma precoz. Habitualmente estos son: dificultad respiratoria, tos persistente y dolor en el pecho. El 10% de las emergencias médicas a bordo de aviones de líneas regulares se debe a problemas respiratorios relacionados con EPOC.

Cabe recordar que la EPOC no supone un impedimento para viajar o volar, siempre que se tomen las medidas adecuadas y exista un control neumonológico antes y después del viaje.

*El Dr. Ariel Blua (M.P. 26114) es Coordinador de la Sección Enfermedades Obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Jefe de Servicio de la Unidad de Enfermedades Respiratorias en el Hospital Privado Universitario de Córdoba.

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