Maternidad
Pequeños de entre 4 y 11 años

En el país, más del 13% de los niños se hicieron pis en la cama



Más del 13% de los niños argentinos de entre 4 y 11 años padecen enuresis, una micción involuntaria e inconsciente que ocurre durante la noche y que puede generar vergüenza en los pequeños y estrés en los padres. Causas fisiológicas o biológicas son capaces de originar el problema.

La enuresis nocturna (NE), más comúnmente llamada enuresis, no es una enfermedad, sino una condición temporal de desarrollo que el niño supera naturalmente. No es algo que pueda controlar.

A menudo es causada por la sobreproducción de orina por la noche o por la reducción de la capacidad de la vejiga. La inhabilidad de despertar a las señales de una vejiga llena es común para todos los niños. También es probable que haya factores genéticos y hereditarios, ya que casi dos tercios de los niños que mojan la cama de noche tuvieron uno o ambos padres con antecedentes en la condición.

¿Pero cómo se sienten al respecto?  La mayoría de los niños piensa que son los únicos que mojan la cama y son muy pocos los que entienden que es una condición fisiológica con un componente hereditario. Suelen tener sentimientos de culpa y vergüenza por pensar que no están creciendo.  Además, suponen que dan “trabajo y gastos extra” para sus padres, los que le provoca estrés.

Los progenitores, por su parte, también se sienten también juzgados, frustrados e incluso preocupados por la situación de sus hijos y cómo esta condición pueden repercutir sobre la aceptación social.

“Muchos padres no son conscientes de que la enuresis es una condición involuntaria, sobre la que no se tiene control, y que afecta a uno de cada 6 niños entre los 4 y 12 años.”, indicó  Carolina Tacco, Brand manager de GoodNites, pañales de Kimberly Clark que se asemejan a la ropa interior infantil diseñados para la incontinencia durante la noche.

 “Más allá de recomendar acudir al especialista, lo que buscamos es ofrecer una solución para que los niños que padecen enuresis puedan seguir con su vida normal. Contribuye a bajar las barreras, eliminar la vergüenza y la culpa por mojar aún la cama. Al estar diseñadas como si se tratara de una ropa interior, el niño no siente que lleve pañales como un bebé, adquiriendo mayor confianza sobre sí mismo mientras atraviesa esta etapa”, agregó.