Clínica
Por el Dr. Natalio Daitch.-

Cómo los médicos clínicos ayudan a detectar el cáncer de boca



Es de público conocimiento que Sigmund Freud, el padre del Psicoanálisis, sucumbió a un cáncer de boca que, según notas de la época, comprometía el maxilar superior y el paladar. Su antecedente tabáquico y su relación con el cáncer ya eran conocidas en los años ‘20 y ‘30 del siglo pasado.

Si pensamos que cualquier persona que presente una lesión en su cavidad oral, sea en lengua o en labio especialmente puede ser diagnosticado y tratado precozmente, el interés en este tópico se impone.

Los síntomas a tener en cuenta son dificultad en el habla o en la masticación; hemorragia;  presencia de ganglios o nódulos en la región submandibular o en el cuello y pérdida de peso, entre otros.

La presencia de ulceraciones que no cierran, o placas blanquecinas (leucoplasia), o de color rojo (eritroplasia) ameritan la toma de una biopsia y la derivación a especialistas como otorrinolaringólogos o  cirujanos de cabeza y cuello, para dar un tratamiento inmediato.

Los factores predisponentes son una mezcla entre los endógenos  (como inmunología baja y la diabetes) y los externos como el hábito tabáquico, la ingesta de alcohol, prótesis mal ajustadas, higiene bucal deficiente e infecciones por virus del papiloma humano  (VPH), el herpes simple tipo I,  sífilis y VIH, entre otros.

El cáncer de boca se da más frecuentemente en varones que en mujeres y se encuentra comprendido entre los carcinomas escamocelulares (cierto tipo de neoplasia).

El médico clínico puede aproximarse a un diagnóstico al colocar una paletilla o bajalenguas y examinar la boca del paciente. Es decir, es accesible por lo general a la inspección, aunque se necesitarán estudios adicionales para poder estadificarlo (determinar su extensión).

Ante este escenario, los clínicos nos encontramos en una posición de privilegio, es decir, tener a mano al paciente, y poder ante la sospecha, derivar al especialista.

*El doctor Natalio Daitch es médico clínico.