En el país, aumentan los accidentes de tránsito que causan daño cerebral

El aumento de los accidentes de tránsito, que en muchos casos generan ACV, tumores cerebrales y traumatismos encefalocraneanos (TEC), es una de las nuevas «grandes causas» de discapacidad juvenil, alertaron especialistas con motivo del día nacional del Daño Cerebral Adquirido (DCA), que se conmemora cada 26 de octubre.

Según estadísticas oficiales, en la Argentina mueren por día 21 personas en accidentes de tránsito, es decir unas 7.500 al año, mientras que más de 120.000 quedan con lesiones o discapacidades de distinto grado.

«Vivimos acelerados y eso impacta directamente en nuestra salud. Una de las nuevas causas de discapacidad juvenil se relaciona con el aumento alarmante del daño cerebral originado en accidentes», destacó Karina Bustos, presidenta de la Fundación Alunco Internacional, que trabaja con pacientes y familiares de pacientes con discapacidad.

Además, según un estudio realizado en el país, cada nueve minutos un argentino padece un ACV y, por hora, dos casos son fatales. Así, se calcula que cada año 126.000 argentinos resultan afectados, de los que sólo una cuarta parte logra recuperarse por completo, mientras que el resto muere o queda con secuelas que afectan seriamente su calidad de vida.

En cuanto al TEC, los últimos datos señalan que en la Argentina mueren más de 9.000 personas cada año por ese tipo de traumatismo y que de unos 100.000 lesionados, el 3% quedará con secuelas graves.

«Las lesiones que suelen ocasionar los accidentes de tránsito pueden en muchos casos ser mortales y en otros dejar secuelas permanentes. Una de esas lesiones que lamentablemente están en aumento en el mundo y principalmente en los países de ingresos medios y bajos son los traumatismos cráneo-cerebrales, que sufren los usuarios más vulnerables de la vía pública (motociclistas, ciclistas, y peatones) al estar más indefensos o poco protegidos en caso de caídas o fuertes golpes», explicó a Télam Pablo Azorín, jefe de Seguridad Vial de la Federación Internacional del Automóvil para Latinoamérica.

El especialista señaló que para tener una mejor noción de la violencia del impacto, se debe tener en cuenta que una colisión a 60 kilómetros por hora equivale a caer desde el quinto piso de un edificio.

«Es imprescindible que los conductores de motocicletas y bicicletas tengan mayor conciencia del riesgo al que están expuestos al circular sin casco o con el casco mal ajustado, ya que pueden sufrir una hemorragia con daño cerebral irreversible, problemas psicomotrices o dolores de cabezas crónicos», agregó.

En cuanto a los automovilistas, Azorín recomendó «regular la butaca de forma tal que el cuerpo quede a una distancia aproximada de 25 centímetros para que el airbag no produzca lesiones y verificar que la banda diagonal del cinturón de seguridad pase por el centro de la clavícula y la banda pélvica, por encima de la cadera».

El DCA repercute en lo emocional, familiar, social y laboral y tiene como consecuencia común alteraciones de la consciencia, movilidad, comunicación, orientación, memoria y comportamiento: «Esas alteraciones, que muchas veces se presentan de manera conjunta, implican que el 68% de las personas con DCA presentan una discapacidad leve que afecta alguna actividad básica de la vida diaria, el 45% en grado severo o total», retomó Bustos.

En ese sentido Mónica Clark, directora médica de Alunco, señaló que «el panorama de la discapacidad en la Argentina es tan preocupante como en el resto del mundo».

«En el censo del 2010 el porcentaje de personas con alguna discapacidad en la Argentina fue del 11%, lo que representa alrededor de 5.100.000 personas en una población de 40.000.000, con un pico de incidencia entre los 50 y 64 años, seguido del grupo entre 30 y 49 años», graficó.

Agregó que de las personas con certificado de discapacidad y según datos de 2014 las patologías motoras y mentales son las más frecuentes.

«Si se hace una lectura sobre las edades de mayor incidencia, se infiere que está afectada una población de adultos jóvenes en etapa laboral activa y de pleno desarrollo en lo familiar-social», remarcó.

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