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Enfermedades olvidadas, en el centro del debate científico



Más de 600 científicos se reunieron a partir del jueves para debatir resultados de investigaciones en dos jornadas, cuyo eje central gira en torno a las barreras de acceso a los tratamientos para enfermedades olvidadas en la región. Luego de la apertura, que contó con la presencia del Ministro de Salud, Juan Manzur, Pier Paolo Balladelli, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la presidenta de Mundo Sano, Silvia Gold, se presentaron los avances de diversos programas implementados para la prevención, el control, el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas, las parasitosis transmitidas por el suelo, la leishmaniosis y la malaria, entre otros padecimientos desatendidos.

 “Es necesario que los medicamentos cubran las necesidades de la gente con la calidad merecida y precios transparentes señaló la presidenta de la fundación y detalló además las acciones y acuerdos impulsados con distintos organismos académicos y gubernamentales y otras entidades internacionales. Por su parte, Manzur destacó que “en lo que va de 2011, se intensificaron acciones de vigilancia y control del Chagas, con provisión de insumos y capacitando y sensibilizando a la población en la prevención y detección temprana”.

 Barreras de la industria, el sistema y los recursos humanos

 Cuando la comunidad como un todo y el equipo de salud en lo particular no tienen una mayor conciencia de la importancia que tienen estas enfermedades, por razones varias, quedan ocultas u olvidadas. Tales razones pueden ir desde lo formativo, la falta de percepción en la comunidad o por no instalar el tema como discusión con la sociedad desde los ministerios y programas.

Si estas razones no son revertidas de alguna manera, “es muy difícil que haya interés en buscar soluciones, mejorar la investigación para modelos de diagnóstico o nuevos fármacos. En definitiva, es la interacción entre lo que conozco y lo que preocupa como problema sentido por la población y por el equipo de salud lo que haría posible que estas enfermedades logren su lugar de importancia en un programa de salud y en un ministerio” señaló a Docsalud.com el Dr. Tomás Orduna, médico infectólogo del Hospital “Dr. Francisco Muñiz”.

La falta de conexión entre los sistemas educativos y de salud constituye “el principal problema”, según expuso el doctor Gustavo Marín, Magister en Salud Pública de la Universidad de La Plata.

 “No hay retroalimentación. El sistema educativo tiene contenidos que no responden a las necesidades regionales. En los exámenes de residencia, lo postulantes suelen responder correctamente preguntas sobre contenidos que no son vitales para nuestra realidad y por otro lado ignoran aspectos fundamentales de las enfermedades autóctonas”, indicó.

En Argentina, “se discuten las cifras, pero alrededor de dos millones de personas, que representan entre el 4 y 5% de la población global que vive en el país, son pacientes chagásicos” indicó Orduna.

Pese a ello, el especialista apuntó que este es un tema “poco tomado en cuenta en la formación de grado y de posgrado y en la praxis general de los médicos”.  Por su parte, Marin amplió que “el conocimiento y la sensibilidad respecto de las enfermedades olvidadas son cruciales para formar recursos apropiados”.

En su exposición, el doctor Alejandro Krolewiecki, del Instituto Nacional de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta Regional Orán, explicó que la disponibilidad de fármacos para tratarlas “es la raíz del problema, debido a que se trata de patologías para las cuales el desarrollo de drogas no resulta económicamente conveniente, por lo que se convierten en ‘olvidadas’”.

Esta barrera estaría apoyada sobre cuatro ejes fundamentales, ya que para hablar de disponibilidad se debe determinar la existencia de moléculas (nuevas o en uso) para una estipulada indicación; si se poseen presentaciones acordes a la población objetivo (como de formulación pediátrica) y si hay evidencia de eficacia y seguridad de los tratamientos, basada en la investigación clínica. Otra de barreras está relacionada con el alcance de la comunidad a los tratamientos, ya sea por problemas logísticos o por los costos de la medicación.

“Una de las características fundamentales de las enfermedades olvidadas es la pobre inversión en poner medicamentos útiles al alcance de la gente que tiene mayor necesidad de ellos”, sintetizó el Dr. Krolewiecki.

“Cuando algo no golpea a los países que toman habitualmente decisiones, es muy difícil que aparezcan nuevos tratamientos” comentó Orduna en declaraciones a este medio.  “El ejemplo más claro de esto es la enfermedad de Chagas, que en 100 años de su descubrimiento solamente se han desarrollado dos medicamentos, con todas las dificultades que hay para conseguirlos”, indicó el especialista.

 A modo de ejemplo opuesto, en poco más de 26 años del descubrimiento del agente patógeno del SIDA, se han desarrollado seis familias de fármacos con 36 productos aprobados para tratar la enfermedad. “Esto tiene que ver con que el descubrimiento inicial de la enfermedad se dio en comunidades de la costa este y oeste de EEUU”, señaló Orduna.

  Según cifras oficiales, dos tercios de los niños que nacen con Chagas a partir de la transmisión vertical de madre a hijo, pero no se los investiga para poder diagnosticarlos y tratarlos. Esto pone en evidencia “la falta de representatividad de peso de estas personas al momento de que los ministerios, los programas u organismos estatales decidan donde ubicar recursos o en donde hacer financiación” indicó Orduna.

 No obstante “ahora tenemos, en los últimos tres años, un relanzamiento del Programa Nacional de Chagas que se está otra vez actualizándose, adquiriendo insumos, contratando personal y saliendo nuevamente a continuar el trabajo que, durante mucho tiempo había quedado trunco en bastantes partes del país”, agregó.  Luego indicó que, desde una mirada social, “esas poblaciones pueden querer cambios, pero por ahí no tienen la fuerza para impulsarlos o colocar el tema en los estamentos de poder”.

 Los especialistas coincidieron en que hay carencia de compuestos químicos para tratamientos seguros y eficaces que reemplacen fármacos cuya administración es compleja.  En conversación con Docsalud.com, el Dr. Krolewiecki señaló que “el desarrollo de nuevos remedios para tratar estas enfermedades no depende de los países sino de las universidades, que sí pertenecen a los paíse y de los representantes de la industria farmacéutica, que se tratan en su mayoría de laboratorios multinacionales”.

En una reflexión sobre el sustrato científico-industrial para la producción de estos medicamentos en la Argentina, el especialista comentó que “empieza a haber una mayor visibilidad del tema, lo cual tiene como objetivo crear más conciencia y más recursos. Hay más que antes, pero si resulta suficiente, es otra pregunta”.  

A nivel comunitario, esta creciente visibilidad del problema sanitario que suponen las enfermedades olvidadas “aporta el beneficio de generar conciencia pero donde se necesita una presencia mayor es a nivel académico y regulatorio nacional en el sistema legislativo, productivo y ministerial para disponer de más recursos y crear mejores condiciones de trabajo”, señalo, el Dr. Krolewiecki.

“Es posible vencer estas barreras con decisión política y no solo a nivel de gobierno o ministerial. Se trata de la decisión de políticas universitarias en la formación de recursos humanos y de las sociedades científicas para alertar sobre estas enfermedades, alentando a ubicarlas en un lugar de jerarquía, por ejemplo, en congresos como ocurre hoy en estas jornadas” resumió  Orduna.

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