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Escuchar al niño es fundamental

Las migrañas no sólo son un problema de grandes

Al mencionarla, suele pensarse en un adulto, quizás porque asocia el dolor a las preocupaciones laborales o porque nunca escuchó a un chico decir esa palabra. Pero la versión infantil de este mal existe y puede afectar las actividades cotidianas del niño si no recibe tratamiento.



Las migrañas consisten en dolores de cabeza que aparecen en un lado de la cabeza o en ambos y que suelen ir acompañados de náuseas o vómitos, malestar abdominal, sensibilidad a la luz y a los ruidos y, en ocasiones, hormigueo en las extremidades. Muchas veces, este dolor es incapacitante, es decir, provoca un malestar de tal magnitud que impide que la persona realice sus tareas habituales.

                       

Se trata de un dolor primario. Esto quiere decir que no responde a otro problema de salud, como podría ser un tumor cerebral. Sin embargo, que no sean indicio de una afección subyacente no implica que no sea importante tratar las migrañas.

 

Los chicos también pueden tener dolores de cabeza. Con frecuencia, un cambio en su rutina (por ejemplo, cuando vuelven de las vacaciones al colegio), la falta de sueño, una inadecuada hidratación, cambios climáticos o situaciones estresantes como participar en una competencia deportiva, pueden desencadenar una migraña.

 

A veces los padres pasan por alto este malestar: creen que el chico exagera o que busca una excusa para no ir a la escuela. Pero es necesario que presten atención a los síntomas y al comportamiento de su hijo ya que, sobre todo los más pequeños, no saben expresar o describir los problemas que los aquejan: difícil será que un nene de seis años diga que le molestan las luces si tiene migraña.

 

Además de escuchar a los niños cuando alegan un dolor de cabeza, es importante determinar qué otros signos o síntomas presentan, establecer la frecuencia con la que aparecen las migrañas y tratar de identificar los factores desencadenantes. El nene seguramente no podrá hacer una interpretación sobre estos disparadores, pero los padres podrían anotar en qué circunstancias o luego de qué situaciones surgen las migrañas. Contar con esta información facilitará la tarea del médico si se le hace una consulta.

 

Quien alguna vez la haya tenido, sabe cuánto afecta el funcionamiento normal. Uno suele saber qué medidas sirven en su caso para tratarla: dormir, tomar algún medicamento, por ejemplo. Pero si en un chico no se atiende una migraña persistente, es posible que abandone varias de sus actividades a causa del fuerte dolor.

 

La consulta médica es importante en casos reiterados. De este modo, se podrá determinar si el chico tiene una migraña u otro problema más grave. Para el primero de los casos, el médico decidirá cuáles son las estrategias más efectivas para resolver el dolor de cabeza y el chico podrá así seguir disfrutando de sus actividades habituales.

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