Medicina estética, la revolución hiperbárica

Son tratamientos que usan el oxígeno por encima de la presión atmosférica para actuar sin dolor sobre el envejecimiento de la piel, la celulitis y la caída del cabello. Pero también se emplean contra la artrosis y otras afecciones. 

La Medicina Hiperbárica nació en 1662 cuando un sacerdote inglés llamado Henshaw inventó una cámara donde el paciente respiraba aire a una presión mayor a la atmosférica. Luego, en 1933 se comenzó a usar oxígeno en su interior. En la actualidad, la Medicina Estética Anti-Aging Hiperbárica aplica todos los beneficios al campo de la belleza y el antienvejecimiento.

La principal razón por las que comencé esta especialidad es que brinda la posibilidad de atravesar un milímetro de epidermis sin pinchar ni provocar dolor: se utiliza la presión atmosférica elevada para llegar a la dermis y, además de la sustancia aplicada sobre la piel, ingresa oxígeno por la nariz y por la boca, así se oxigenan y estimulan los fibroblastos (las células encargadas de fabricar el colágeno) y cada una de las células del cuerpo, revitalizando toda la piel.

De hecho, una de las indicaciones que se les da a los pacientes antes de ingresar a una cámara hiperbárica es que no se apliquen cremas, pomadas o ungüentos, porque el principio terapéutico aumenta su penetración.

Todo esto significó una revolución, ya que antes, para todos los tratamientos de estética antiaging, en mayor o menor medida, se necesitaba emplear agujas para llegar a las capas profundas de la piel e incentivar la producción de colágeno, a ese tratamiento se lo conoce como mesoterapia o intradermoterapia y produce dolor según el umbral de cada persona. Por eso, la técnica a la que llamé mesobárica o intradermoterapia por aumento de la presión atmosférica, supera a todos los demás métodos, porque estimula al fibroblasto, lo energiza y es totalmente placentera.

Entre los tratamientos para el rejuvenecimiento facial y para la celulitis se destacan dos: el primero se llama Plasma Rico en Plaquetas Hiperbárico que se diferencia del tradicional en que suma oxígeno y es indoloro al penetrar por vía transepidérmica, sin necesidad de agujas, con un resultado uniforme en todo el rostro, cuello, escote, manos y no sólo en los sitios donde es inyectado. Este plasma lo recibe una dermis rica en oxígeno y con los fibroblastos llenos de energía.

Además, cómo no hay que pinchar, se puede utilizar en adolescentes para proteger su rostro de los daños que produce el maquillaje intenso y prolongado, los cambios climáticos y toda fuente de radiación. Principalmente es aplicable en modelos profesionales, que están sometidas a todos estos factores.

También se usa para tratar la caída del cabello, tanto en hombres como mujeres, dado que al mismo tiempo que se estimula al folículo piloso, se lo oxigena. Para aquellos pacientes que necesitan rellenos, se les aplica el plasma ligeramente calentado para aumentar su densidad, en reemplazo del ácido hialurónico o cualquier otro producto. Su principal ventaja es que se trata de un compuesto obtenido de la sangre de la propia persona.

Del mismo modo, a los pacientes que sufren de artrosis se les puede inyectar el plasma rico hiperbárico en alguna articulación superficial, para estimular no sólo a los fibroblastos sino también a los condroblastos (que generan cartílago) y a los osteoblastos (que generan hueso). Esto se suma a la acción antiinflamatoria y mejoradora de la circulación sanguínea y permite disminuir o suprimir la ingesta crónica de antiinflamatorios por vía oral, usados para vivir sin dolor.

El segundo tratamiento más solicitado es para la celulitis, ya que gracias a la mesobárica se introducen los productos anticelulíticos a la dermis sin necesidad de pinchar, se puede aplicar a zonas más amplias que la clásica superficie de 100 cm2 de la mesoterapia convencional, y se transporta oxígeno, algo fundamental ya que la hipoxia en la dermis e hipodermis es uno de los factores desencadenantes y perpetuadores de esta afección presente en casi todas las mujeres.

Es importante señalar que los procedimientos hiperbáricos están contraindicados para quienes tienen congestionada la trompa de Eustaquio, ya sea por resfrío, gripe o alergia, porque no pueden efectuar la maniobra de Valsalva (la que realizan los buzos) para compensar la presión en el oído medio. Para personas con claustrofobia, se realizan algunas sesiones de acostumbramiento a espacios cerrados, hasta que pierden el temor. Igualmente la cámara tiene ventanas y el paciente ve y escucha al operador en forma constante.

Como conclusión, y luego de años de experiencia, puedo afirmar que la Medicina Hiperbárica es el tratamiento complementario ideal para cualquier otra técnica estética antiaging.

El Prof. Dr. Leonardo Rubén Gulman es Especialista Universitario y Máster en Medicina Estética y Anti-Aging, médico Hiperbarista y director del Curso de Capacitación en Medicina Estética Hiperbárica de la Sociedad Argentina de Medicina Estética. Es Director Médico en Belesana.

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