Rehabilitación de ACV en el hogar, tan eficaz como la alta tecnología

Quienes realizaron terapia física desde su casa lograron luego de un año caminar tan bien como aquellos que realizaron el tratamiento en un centro, con una cinta de alta tecnología. La primera opción presenta una amplia ventaja en los costos.

Los pacientes con accidente cerebrovascular (ACV) que reciben terapia física intensiva en el hogar caminan tan bien después de un año como aquellos que entrenan en cintas de alta tecnología, informaron investigadores estadounidenses.

 

Quienes comienzan la rehabilitación incluso seis meses después del ACV u otra lesión aun pueden mejorar su capacidad de caminata, lo que contradice creencias previas de que ese tipo de avances se veía limitado al primer semestre luego del incidente, añadieron los expertos.

Los sorpresivos hallazgos, difundidos en la Conferencia Internacional sobre ACV de la Asociación Estadounidense del ACV en Los Angeles, provienen del mayor estudio sobre rehabilitación del accidente cerebrovascular realizado en EEUU.

«Los resultados de este estudio muestran que la terapia más costosa y de alta tecnología no fue superior al entrenamiento intensivo de la fuerza y el equilibrio en el hogar, pero ambas eran mejores que la terapia física de baja intensidad», dijo el doctor Walter Koroshetz, del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y ACV, cuya agencia financió el estudio.

La investigación amplía las opciones terapéuticas para los pacientes con ACV y sugiere que las personas que no empiezan la terapia física dentro de los primeros seis meses de la lesión aun pueden mejorar su capacidad para caminar.

«La creencia popular no es cierta», indicó en un comunicado Katherine Sullivan, de la University of Southern California, quien ayudó a dirigir el estudio. «El potencial de recuperación es bueno más allá de los primeros meses después de una lesión o luego de un ACV», agregó la experta.

Los investigadores estudiaron la efectividad de un popular tratamiento que incluye caminatas sobre una cinta con un arnés que provee respaldo parcial, Luego del entrenamiento, los pacientes practican caminar. En el estudio, el equipo evaluó este programa dos y seis meses después de un ACV.

Los expertos compararon a esos dos grupos con uno que ejercitaba con un terapista físico en el hogar que se concentraba en la flexibilidad, el rango de movimiento, la fuerza y el equilibrio. Luego de un año, el 52% de todos los participantes había logrado mejoras importantes en su capacidad de caminar. No había diferencia si el paciente había comenzado la terapia física dos o seis meses luego del ACV.

Asimismo, los pacientes que realizaron terapia en el hogar obtuvieron los mismos resultados que aquellos que formaron parte del programa de entrenamiento con la máquina de alta tecnología y practicaban en instalaciones de rehabilitación.

El doctor Bruce Dobkin, de la University of California en Los Angeles, que ayudó a diseñar el estudio, dijo en un comunicado que él había esperado que el programa con la cinta de alta tecnología resultara superior.

«Sin embargo, hallamos que todos los grupos tuvieron los mismos buenos resultados, logrando resultados similares en la velocidad de caminata, recuperación motriz, equilibrio, participación social y calidad de vida», añadió.

Los programas de ejercicio en el hogar requieren equipamiento menos costoso, menos entrenamiento para los terapistas y menor cantidad de personal médico, y el equipo sugiere que este enfoque sería la mejor forma de que los sobrevivientes de ACV vuelvan a caminar.

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