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Alerta padres: diarrea infantil

La diarrea  es uno de los motivos de consulta médica más común durante la infancia. Su frecuencia aumenta durante los meses de primavera y verano. Está muy ligada a las condiciones sanitarias, la disponibilidad de agua potable y el cuidado en la preparación y mantenimiento de los alimentos. Por ello, en todos aquellos lugares donde estas condiciones son deficientes, la diarrea aparece como una de las principales causas de enfermedad y también de muerte,  y son los niños los más afectados.

 

Se denomina diarrea al aumento del número, fluidez y volumen de las evacuaciones. En los chicos menores de 2 años, la presencia de tres o más deposiciones semilíquidas en un período de doce horas, debe considerarse diarrea, aunque en ellos una sola evacuación que presente moco o sangre, también es diarrea.

 

Otros síntomas que pueden acompañarla son fiebre, dolor abdominal, náuseas o vómitos.

 

Las consecuencias más importantes de la diarrea en los niños son la desnutrición y la deshidratación. Los papás deben estar alertas para evitarlas, y consultar inmediatamente al médico o a un centro de salud.

 

Según el tiempo que duran, las diarreas pueden ser agudas o crónicas. Las primeras comienzan en forma brusca,  habitualmente duran de cinco a siete días y se curan solas, es decir, sin  medicación. Las crónicas, en cambio, se prolongan más de dos semanas y, en general, son causadas por enfermedades que requieren estudios especiales.

 

Existen muchas causas que las pueden provocar, como las infecciones, las intoxicaciones con alimentos, algunos medicamentos y muchas enfermedades no infecciosas que afectan el intestino y producen alteraciones en la digestión y absorción de los alimentos.

 

Una gran variedad de microorganismos son causantes de las llamadas diarreas infecciosas. Diferentes tipos de bacterias, virus y parásitos pueden provocar cuadros diarreicos que no se distinguen, habitualmente, uno de otro..

 

Las bacterias, virus y parásitos que causan las diarreas infecciosas se adquieren a través del agua o de alimentos contaminados con materia fecal.

 

Es importante conocer que las manos transportan muchos gérmenes. Siempre deben lavarse con agua y jabón después de usar el baño y, fundamentalmente, antes de preparar mamaderas u otros alimentos, como también antes de consumirlos. Los papás deben educar a sus hijos y verificar que tengan las manos limpias antes de comer. También insectos, como las moscas, pueden transportar gérmenes y contaminar los alimentos, por lo que estos deben mantenerse alejados de su alcance. Muchos alimentos, en especial los vegetales que tienen contacto con la tierra, pueden contaminarse si se los riega con aguas servidas. Por ello, es necesario lavar bien las verduras hoja por hoja, con agua segura, antes de su consumo.

 

Por último, se debe evitar la contaminación de las fuentes naturales de agua con aguas servidas mediante la instalación de redes cloacales. En lugares donde no hay cloacas, los pozos ciegos o letrinas deben estar alejados de las fuentes.

 

Se debe consultar al médico de inmediato cuando la diarrea se presenta en niños menores de un año o en niños con alteraciones en su sistema de defensas, cuando las deposiciones son abundantes con mucha pérdida de líquidos, con vómitos que impiden la reposición adecuada de líquidos o cuando el niño presenta fiebre.

 

El principal objetivo del tratamiento de las diarreas es evitar la deshidratación y la desnutrición del enfermo.

 

La reposición de líquidos puede, en la mayoría de los casos, realizarse por boca.

Cuando hay vómitos, debe realizarse la hidratación oral con líquidos fríos que se deben ingerir en forma espaciada y en pequeñas cantidades.

 

Debe evitarse el uso de antidiarreicos, cuya eficacia en los niños no está debidamente comprobada y pueden, además, resultar contraproducentes.

 

No todas las diarreas requieren la administración de antibióticos. Sólo se los recomienda en situaciones especiales y con una cuidada indicación médica.

 

Para evitar la desnutrición de estos enfermos, es necesario que comiencen a alimentarse lo antes posible y en forma gradual, con alimentos que no estimulen el intestino como las frutas y las verduras.

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