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Argentina, libre de rabia en humanos pero no en animales

Desde 2008, no hay casos humanos de rabia en el país, per aún circula en perros de Chaco, Salta y Jujuy.

El 22 de Julio de 2008 se registró el último caso de rabia humana en el país, que  causó la muerte de un niño de 8 años en la provincia de Jujuy. La investigación del caso reveló que, dos meses antes de que se iniciara la enfermedad, el niño había sido mordido por un perro y no recibió el tratamiento antirrábico correspondiente. La lista de los casos de rabia humana ocurridos en nuestro país en los últimos años se completa con otro de transmisión canina (Tucumán, en 1994) y dos más por mordeduras de murciélagos (Chaco, en 1997 y Corrientes, en 2001).

Para insistir sobre las consecuencias de esta infección y explicar los medios para prevenirla si se la combate en los animales, cada 28 de septiembre se celebra el Día Mundial de la rabia. Sus patrocinadores son la Alianza para el Control de la Rabia y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU.

El panorama local

Aunque la última evaluación del estado de situación en América Latina, realizada en agosto de 2010 por los Directores de los Programas Nacionales de Control de la Rabia, indica un descenso de los casos de rabia canina en Argentina, se siguen encontrando perros infectados en las provincias de Chaco, Salta y Jujuy –esta última en situación de brote desde el año 2003– y murciélagos en las ciudades, todos ellos potenciales transmisores de la enfermedad.

Por eso, estos expertos convocados por la OPS concluyeron sobre la necesidad de mejorar la vigilancia activa y las medidas preventivas para eliminar la rabia canina y la humana transmitida por el perro. En julio de 2011, en la ciudad de La Quiaca, Jujuy, el Ministerio de Salud de la Nación, colaboró con la Campaña de Vacunación Antirrábica de la cartera sanitaria provincial, que durante cuatro días inmunizó al 90% de los animales del área urbana.

Además de recomendar campañas masivas y rápidas en las áreas de riesgo, los funcionarios latinoamericanos llamaron a consolidar el trabajo binacional en las fronteras. Cabe destacar que, respecto a los registros del 2010, en los últimos meses se multiplicaron los casos de rabia humana y canina en los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz y Chuquisaca, en Bolivia, por lo que el Programa Nacional de Zoonosis declaró una epidemia. También aumentó el número de perros infectados en estas regiones del vecino país.

Una enfermedad transmitida por animales

El virus de la rabia infecta a animales domésticos y silvestres, y se transmite a las personas a través del contacto estrecho con la saliva que resulta de una mordedura o arañazo. El período de incubación es variable: usualmente entre tres y ocho semanas.

Las primeras manifestaciones de la rabia son parecidas a las de la gripe: fiebre, dolor de cabeza y fatiga. Posteriormente, afecta el aparato respiratorio y el sistema nervioso central, para luego progresar hacia la parálisis completa, seguida de coma y muerte en todos los casos.

Prevención y tratamiento

Cuando los síntomas aparecen, no hay tratamiento. Y la enfermedad es casi siempre fatal. De ahí la importancia de las medidas preventivas. Existen vacunas seguras y eficaces para prevenir la rabia en los animales y en el ser humano, antes y después de exposiciones sospechosas. La vacunación de los animales domésticos, principalmente los perros y gatos, redujo la frecuencia de la enfermedad en varios países. La inmunización es una medida muy recomendada para los viajeros a zonas de riesgo, como Bolivia.

El tratamiento post-exposición indicado depende del tipo de contacto con el animal. Se denomina contacto de tipo I,  que se produce cuando una persona con su piel intacta toca o alimenta animales sospechosos. El contacto de tipo II es aquel que involucra a un humano cuya piel no intacta es lamida por un animal sospechoso, o que recibió pequeños arañazos sin pérdida de sangre. Finalmente, si la persona sufrió una o más mordeduras o arañazos, lamidas en la piel no intacta o si estuvo expuesta a murciélagos, se considera expuesta a contacto de tipo III.

La limpieza y desinfección de la herida, y la inmunización tan pronto como sea posible tras un contacto sospechoso con un animal permite prevenir la aparición de la rabia en prácticamente el 100 % de las exposiciones, y es el curso de acción a seguir ante exposiciones de tipo II y III. En este último caso, y cuando el afectado tiene su sistema inmunitario debilitado, se administra, además, anticuerpos antirrábicos.

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