En los últimos años, se han descubierto cambios en la circulación de la bacteria meningococo, que causa meningitis y otras enfermedades. Ciertos tipos de este microbio, llamados serogrupos, han impactado en América Latina, especialmente en Brasil, Chile y Uruguay.
Durante el período 2011-2012, en estos últimos dos países hubo un aumento significativo de infecciones causadas por serogrupo W135. En Argentina, donde cada año suele haber unos 140 casos de enfermedad meningocócica, desde el 2002 también tiene lugar un incremento notable del meningococo W135. En 2011, fue responsable del 48% de los casos y se convirtió así en la bacteria meningocócica más predominante, seguida por el serogrupo B. En la última década, también se observó un aumento importante del serogrupo Y.
El meningococo W135 viene provocando brotes significativos entre peregrinos musulmanes a La Meca (Hajj), en Arabia Saudita. Desde 2002, ha generado brotes en países del África subsahariana, Argentina y, recientemente, en Chile. Este microbio ha demostrado una alta capacidad para evadir la acción del sistema inmunitario, debido a una modificación en la estructura de su cápsula y membrana externa.
La enfermedad meningocócica tiene un alto impacto en la salud pública y, a pesar de su baja incidencia, causa alarma comunitaria, sobre todo por el riesgo de mortalidad que presenta. Por año, ocurren 500 mil casos en el mundo, con una mortalidad del 10%, que aumenta al 30% durante brotes o epidemias.
La portación del meningococo es el paso previo a la invasión, y la enfermedad se desarrolla en los primeros 14 días posteriores a la adquisición del virus. Quienes conviven con una persona afectada tienen alrededor de 800 veces más riesgo de contraer la infección que el resto de la población.
Durante las epidemias, se estima que alrededor del 5 al 10% de la población porta la bacteria, aunque en algunas sociedades esta cifra puede llegar al 40%, afectando especialmente a los adolescentes y a las personas de mayor edad, puesto que la posibilidad de portación aumenta a medida que las personas crecen.
Históricamente, el mayor número de casos se observa en el África subsahariana, conocida como “el cinturón de la meningitis” (de Senegal a Etiopia), con una tasa de alrededor de mil casos por cada 100 mil habitantes. En estos países, predomina en forma notable el serogrupo A, a diferencia de los países industrializados, donde hay predominio de los serogrupos B y C. En América del Sur, han ocurrido brotes causados por meningococo C y B, como los que tuvieron lugar en Argentina (1976 y 1992, respectivamente), y Brasil. Según los resultados publicados en el reporte SIREVA II –en el cual se analizaron 4735 cepas de la bacteria aisladas en América Latina y el Caribe entre 2006 y 2010–, en Brasil el 66% de los casos correspondió al serogrupo C, mientras que en Argentina, Chile y Uruguay el 66% de los casos se atribuyeron al serogrupo B.
Cómo prevenir las infecciones por meningococo
En la actualidad, se utilizan las vacunas conjugadas cuadrivalentes para prevenir las infecciones producidas por los serogrupos A, C, W135 e Y del meningococo. Los niños pueden recibirlas a partir de los nueve meses. Se aconsejan también a quienes viajan a áreas epidémicas, como La Meca. La Organización Mundial de la Salud también recomienda las vacunas conjugadas para uso en países con tasas de epidemia. En relación con el serogrupo B, se espera la pronta aprobación de una nueva vacuna de cuatro proteínas.