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Cenizas: cómo afectaron la salud de los argentinos

El 4 de junio de 2011, el volcán Puyehue, ubicado en el Cordón Caulle del sur de Chile, entró en actividad emanando una columna de 10 kilómetros de humo que se expandió por el sur argentino y chileno, para luego dar la vuelta al mundo. Tras cincuenta años de inactividad, el volcán andino tuvo un despertar furioso que provocó que, en pocas horas, los pueblos de Villa La Angostura, San Carlos de Bariloche y Jacobacci, entre otros, se cubrieran de cenizas. Como consecuencia, las autoridades declararon el estado de alerta roja. Las escuelas suspendieron las clases, los aeropuertos fueron cerrados y por unos días se paralizaron las actividades cotidianas.

Dos meses después, las localidades afectadas se recuperan poco a poco. Afortunadamente, no se reportaron casos en los que la salud de los pobladores haya sido gravemente afectada, aunque los estudios oficiales se están llevando a cabo en la actualidad.

Según el Comité de Emergencias Sanitarias, no hubo un incremento de la demanda de atención por enfermedades respiratorias. Sin embargo, el Ministerio de Salud, a través del Departamento de Epidemiología, continúa monitoreando los hospitales y centros de salud de las zonas afectadas para evaluar si se produce un aumento en las consultas por enfermedades de las vías respiratorias, los ojos, la piel o el sistema digestivo.

Por otro lado, una misión compuesta por científicos idóneos, enviada en julio por las Naciones Unidas para analizar el impacto de las emanaciones volcánicas en el aire y el agua, informó que las cenizas no son tóxicas y que, por lo tanto, no son motivo de preocupación. De todas maneras, sigue siendo necesario tomar medidas preventivas para minimizar los riesgos para la salud.

La actividad del Puyehue sí tuvo un fuerte impacto psicológico en los habitantes de los centros turísticos cercanos, particularmente debido a la disminución y pérdida de empleos. Este fenómeno natural coincidió con el inicio de la temporada invernal de esquí y, debido al cierre de los aeropuertos, muchos turistas decidieron no viajar.

En Bariloche, por ejemplo, el sector turístico afirmó que durante los dos meses posteriores a la erupción del volcán, las pérdidas económicas ascendieron a los 1.200 millones de pesos. Mientras que en Julio de 2010, 118.500 turistas visitaron la ciudad, en el mismo mes de 2011 sólo lo hicieron 35.000. Según el diputado nacional rionegrino de la UCR, Hugo Castañón, el 65% de las familias de Bariloche dependen del turismo, con lo cual un número importante de trabajadores se encuentra en un estado de incertidumbre económica que los afecta emocionalmente.

El último informe de La Dirección General de Defensa Civil de Bariloche indica que el volcán se mantiene en actividad, con una erupción menor, por lo que rige aún el alerta rojo. El documento afirma que “el proceso eruptivo continúa y es posible que vuelva a presentarse un incremento en la actividad”, aunque es poco probable que alcance la misma magnitud de los primeros días.

En este contexto, la temporada invernal intenta recuperarse y se desarrolla sin mayores dificultades, con abundante nieve en las pistas y diversos eventos y actividades turísticas. Así que si se toman las precauciones necesarias, no hay razón para perderse unas vacaciones en la montaña.

Recomendaciones para protegerse de las cenizas

 

•Proteger los ojos y las vías aéreas, particularmente los días de mucho viento.

•No utilizar lentes de contacto ya que la ceniza puede introducirse entre el ojo y el lente y facilitar las infecciones y lesiones de la córnea.

•No exponerse al aire libre si se sufre de una patología respiratoria, particularmente en el caso de ancianos y niños.

•Lavar cuidadosamente frutas y verduras, y evitar que los alimentos estén en contacto con las cenizas.

•Consumir agua potable.

•En caso de abundante presencia de ceniza en el aire extremar las precauciones al conducir vehículos, para evitar accidentes.

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