A tres años del terremoto, el sistema de salud de Haití continúa devastado, según informó la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), que gestiona cuatro hospitales construidos para reemplazar las improvisadas estructuras que la organización médica había establecido en los días posteriores al 12 de enero de 2010. Pero la posibilidad de que las autoridades locales retomen las actividades sanitarias aún parece lejana.
“El proceso de transición es demasiado lento debido a la debilidad de las instituciones haitianas, a que las promesas de los donantes internacionales no fueron cumplidas y a que el gobierno y la comunidad internacional no establecieron prioridades claras,” explicó Joan Arnan, jefe de misión de MSF en Haití. El terremoto que causó 222.000 muertes y dejó 1,5 millones de personas sin hogar, también destruyó la mayoría de los hospitales de la zona o los dejó seriamente dañados.
La respuesta deficiente a la epidemia de cólera, la otra gran catástrofe que golpeó a Haití en 2010, demostró la falta de recuperación del sistema de salud. Desde entonces, los brotes de la enfermedad han sido recurrentes en el país. En 2012, los centros de tratamiento de cólera de MSF trataron a más de 22.990 personas en Puerto Príncipe y Léogâne. El número de casos aumentó a raíz del paso de los huracanes Isaac y Sandy el año pasado, ya que las lluvias provocaron el desbordamiento de los desagües abiertos, lo que favoreció la propagación de la bacteria que causa la enfermedad. A pesar de la reciente caída en el número de casos, la organización médico humanitaria aún trataba más de 500 casos por semana a fines de 2012.
“La mayoría de la población no tiene acceso al agua potable y a instalaciones sanitarias, y el tratamiento de cólera no ha sido adecuadamente integrado en los pocos centros de salud pública existentes”, explicó Arnan. En la ciudad de Léogâne, situada a unos 30 kilómetros de Puerto Príncipe, varias organizaciones humanitarias que trabajaban contra la epidemia se retiraron por falta de financiamiento. Esta es la ciudad más cercana al epicentro, que fue en gran parte destruida por el terremoto, hoy parece una obra en construcción y la mayoría de los sobrevivientes han sido reubicados. La situación es la misma en Puerto Príncipe. Los puntos de atención del cólera de la organización en Delmas y Carrefour son la única opción estas personas, por lo que se ha constatado un aumento en los ingresos a consecuencia del retiro de los otros actores.
MSF llegó a Léogâne justo después del terremoto e instaló ahí un hospital en tiendas de campaña para atender a los sobrevivientes y aunque la organización médico humanitaria tiene como objetivo traspasar sus proyectos al Ministerio de Salud Pública, en esa localidad su hospital atrae cada vez a más pacientes.
“El hospital llena un vacío que existía mucho antes del terremoto. La mayoría de los haitianos no tenían acceso a los servicios de salud antes del 12 de enero de 2010, ya fuera por una oferta deficiente de servicios o porque no contaban con los recursos”, expresó Joan Arnan.
“Nosotros intervenimos para responder a las consecuencias de la catástrofe, con la intención de quedarnos hasta que la reconstrucción avanzara y que las estructuras sanitarias locales pudieran hacerse cargo de la situación. Desafortunadamente, han pasado tres años y casi nada ha cambiado en materia de acceso a los servicios de salud”, agregó.
