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Gorros refrigerantes podrían evitar caída de pelo en pacientes con cáncer

EEUU prueba una técnica experimental, que podría ayudar a los pacientes de cáncer a evitar la caída del pelo que causa la quimioterapia.  Los médicos del Centro de investigación dedicado a la enfermedad de la Universidad de California en San Francisco estudiaron cómo reducir los efectos físicos y psicológicos del mal, y aseguran que la pérdida del cabello es uno de los efectos más «traumáticos».

Por eso han iniciado el proyecto «Hair to Stay» (Pelo para quedarse) en la que se evalúan las posibles soluciones que pueden reducir la caída en pacientes con cáncer de mama, informó el Centro. Para ello han utilizado el «Dignicap», un sistema de enfriamiento del cuero cabelludo, que tiene que ser aprobado por las autoridades sanitarias estadounidenses.

El dispositivo consiste en un gorro de neoprene con un líquido refrigerante que circula dentro de una cápsula de gel, que refresca el cuero cabelludo mientras la paciente recibe el tratamiento.

Al enfriar el cuero cabelludo, los vasos sanguíneos que rodean el folículo se cierran y con la reducción del flujo sanguíneo baja la cantidad de absorción de las sustancias químicas de la quimioterapia.

«Si podemos evitar la pérdida de cabello, nuestros pacientes pueden evitar uno de los efectos secundarios más difíciles emocionalmente y temidos de la quimioterapia», dijo Laura Esserman, codirectora del programa de cáncer de mama del Centro Carol Franc Buck de la Universidad de California.

 
Los médicos están estudiando también otras opciones de enfriamiento del cuero cabelludo ya que estos gorros protegen del calor durante unos 20 minutos, con lo que se suelen utilizar una docena durante la terapia.

El doctor Rugo Hope, el principal investigador del estudio y director del Centro de cáncer de mama y ensayos clínicos del Helen Diller Family Comprehensive Cancer Center, asegura que lograr evitar la caída del pelo sería un logro en la terapia.

 
«Todos los días me siento frente a mujeres con un diagnóstico de cáncer de mama para las que lo inevitable de perder el pelo es una perspectiva dolorosa y angustiosa emocionalmente», señaló.

«Al ayudar con los dispositivos que pueden reducir la caída de cabello, tenemos el potencial impacto de mejorar la calidad de vida de las pacientes», aseguró.

En EEUU aún no se utilizó este sistema debido a la preocupación de que el enfriamiento del cuero cabelludo pudiera permitir a las células cancerosas esconderse en esa zona del cuerpo.  Pero, según Rugo, «la incidencia de metástasis en cáncer de mama del cuero cabelludo es extremadamente bajo» y están analizando la evolución de las pacientes que se están sometiendo a estas pruebas».

El objetivo del nuevo estudio de viabilidad es probar si los pacientes toleran el gorro, que fue inventado en los años noventa en Suecia por una enfermera de oncología y que comercializa la compañía sueca Dignitana.

Según una investigación realizada por Dignitana, 8 de cada 10 mujeres en Europa y Asia que utilizó el gorro durante la quimioterapia mantuvo el pelo. La Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) dio el visto bueno a esta fase del experimento, que se ha hecho con 20 mujeres y que posteriormente se ampliará a 100.

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