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Italia, con ciudades peligrosas para vivir

Un estudio científico y demográfico realizado en toda Italia determinó que en las ciudades más pobladas de la península, sus habitantes presentan un incremento de problemas de salud, sufren enfermedades evitables y mueren por múltiples causas vinculadas al envejecimiento generalizado. El informe «Osserva Salute sobre áreas metropolitanas 2010» se presentó hoy en el Observatorio Nacional para la Salud en las Regiones Italianas, organismo con sede en la Universidad Católica de Roma.

 

Para Walter Ricciari, quien coordinó el trabajo, “el panorama es todo menos color de rosa”, ya que las urbes y sus regiones de pertenencia “presentan un discreto panorama para la salud». Si bien en toda Italia la mortalidad general disminuyó, en las grandes ciudades se registraron más fallecimientos en promedio, con excepción de Bolonia y Florencia.

Uno de los factores que influye en la fragilidad de la Salud Pública italiana es, a juicio del Observatorio, que cada vez hay menos jóvenes. Desde este punto de vista, Nápoles es la ciudad de gente con menor edad, mientras que Trieste es la más vieja.

Respecto de la tasa de fecundidad, entre 2001 y 2005, se registró una leve recuperación, pero los valores siguen siendo bajos (1,311 hijos por mujer) e inferiores al nivel que garantizaría un adecuado recambio generacional (2 hijos por mujer). El repunte de la natalidad se debió, en parte, al aumento de embarazos entre mujeres de edad avanzada.

Las provincias más fecundas fueron Nápoles y Palermo, mientras que los índices más bajos correspondieron a Cagliari y Trieste. Mientras que las que registraron las mamás más «viejas» fueron, con un promedio de 32,3 años, Trieste, Génova y Roma, mientras que entre las regiones con madres «jóvenes» sobresalieron Nápoles y Catania, con una media de 26,9 años entre las parturientas.

Por otra parte, las regiones metropolitanas de Venecia y Bolonia son excepciones en la clasificación positiva de 111 ciudades destacadas por su tratamiento del agua, el aire, la energía, los desperdicios, el ruido, los transportes y los espacios verdes urbanos, tomados como parámetros de calidad de vida. Respecto a estos índices de «eco-compatibilidad», otras urbes ocupan puestos mucho más bajos en el listado, aunque se registraron porcentajes de mejoría en Trieste (5,26%), Catania (3,11%) Milán (3,04%) y Turín (2,72%), gracias a las intervenciones de reparticiones de salvaguardia ambiental y salud pública. En cambio empeoraron Nápoles (-2,24%), Messina (-1,34%), Palermo (-1,19%), Florencia (-0,75%) y Bari (-0,73%).

Las cosas no mejoran en el rubro “contaminación atmosférica”, ya que el número de días en los que se superó el límite de Pm10 (índice de partículas de hollín y desperdicios en suspensión en el aire), si bien disminuyó un 22% entre 2003 y 2008, todavía se halla muy lejos de los 35 días de exceso tolerables por año. En algunas ciudades del sur el aumento del smog fue enorme, como en Messina (+300%) y Nápoles (+187,2%).

Otro aspecto considerado por el informe es el de los espacios verdes ciudadanos.
La disponibilidad de verde urbano en Italia en 2008 se midió en 93,6 metros cuadrados por habitantes, permaneciendo prácticamente constante desde 2004. Excepciones positivas fueron Venecia, Catania y Reggio Calabria, que aumentaron respectivamente sus espacios verdes 8,7, 4,7 y 4,8 metros cuadrados por habitante, mientras que Roma registró una disminución de 8 metros cuadrados.

Una mención aparte recibió en las conclusiones la región de Trieste, «un formidable laboratorio desde el punto de vista demográfico, epidemiológico, de organización sanitaria y de salud ambiental».

«Vivir en Trieste es una fortuna», afirma el Observatorio, a partir del análisis de la «calidad de la asistencia materno-infantil de altísimo nivel, la mortalidad neonatal e infantil a niveles muy bajos, indicadores sensibles de la calidad de los cuidados sanitarios y más en general de las condicones socio-sanitaria de la población», se lee.

El informe, para esta ciudad del noreste italiano, subraya «la reducción de la contaminación atmosférica, el usufructo de recursos marinos, y la accesibilidad a una llanura, indemne al proceso de urbanización, que atenúa la relación entre áreas verdes y número de pobladores».

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