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Los síntomas de ACV marcan el inicio de una cuenta regresiva

Actuar rápido ante los primeros síntomas. Ésa es la clave para la recuperación de un accidente cerebrovascular (ACV). Conocer las señales de advertencia se torna, así, una herramienta fundamental para evitar una discapacidad de por vida o, incluso, la muerte. Saber cómo se puede prevenir no es menos importante.

 

También denominado “ataque cerebral”, el accidente cerebrovascular consiste en la interrupción del flujo de sangre que irriga el cerebro. Puede ser de dos tipos: isquémico o hemorrágico.

 

El ACV isquémico, el más común, se produce cuando aparece un coágulo en una arteria o ésta se estrecha, lo cual impide que la sangre llegue al cerebro. En el hemorrágico, la ruptura de uno de los vasos provoca la filtración de sangre en el cerebro.

 

¿Por qué es grave?

 

La sangre aporta oxígeno y nutrientes a las células de todo el cuerpo. Cuando se detiene este suministro por algún motivo, las células comienzan a morir. En el cerebro, la extensión del daño causado por la privación de oxígeno y de nutrientes depende de la zona afectada y del tiempo transcurrido desde que se produjo la interrupción del flujo sanguíneo. Por ello es necesario actuar con rapidez: cada minuto cuenta.

 

Entre las complicaciones que pueden surgir si la persona con ACV no es atendida a tiempo se encuentran parálisis o dificultad para mover los músculos en una parte del cuerpo, problemas para hablar o tragar, pérdida de la memoria y dificultad para razonar. En los casos más graves, se produce la muerte.

 

Síntomas

 

Las manifestaciones de un ACV pueden comprender: entumecimiento o debilitamiento repentinos en la cara, los brazos o las piernas, en especial en un lado del cuerpo; problemas para hablar o para comprender; dolor de cabeza súbito, que puede ir acompañado de mareos o vómitos; pérdida del equilibrio o de la coordinación; y dificultad para ver con un ojo o con ambos.

 

Ante la aparición de estos síntomas, es fundamental buscar asistencia médica de inmediato, incluso si aquéllos parecen fluctuar o desaparecer. No hay que esperar a ver si pasan los síntomas. Cuanto más tiempo transcurra, más difícil será reparar el daño causado. Si es posible, debe prestarse atención a la hora a la que comenzaron los síntomas. Esta información será de suma utilidad para los médicos a cargo de atender al paciente.

 

Medidas preventivas

 

Los accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse manteniendo bajo control el colesterol y la presión arterial. Para ello, es necesario adoptar hábitos saludables: mantener un peso adecuado; seguir una dieta baja en colesterol y en grasas; hacer actividad física; no fumar; limitar el consumo de alcohol y de sodio.

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