La pequeña Antonia Pino, de tan sólo un año y ocho meses, necesita un trasplante de intestino para seguir viviendo. Sufre enfermedad por inclusión microvellositaria, una rara patología que no le permite asimilar los alimentos. Por eso, tiene que sobrevivir conectada a un suero que le da los nutrientes que ella necesita para seguir con vida.
En declaraciones al canal de noticias C5N, su padre, Juan Pablo Pino, indicó que su hija “se alimenta por una nutrición parenteral, conectada a una bomba de infusión durante 16 horas por día”.
Según agregó el hombre, no se conocen más casos de la patología en Argentina más allá del de su hija, debido a que la enfermedad es rara en el mundo.
Pino aseguró que la pequeña Antonia “se encuentra en la lista de espera del Incucai desde el año pasado” y explicó que “los médicos nos dicen que la cura de esta enfermedad es el trasplante intestinal”.
La niña se atiende en la Fundación Favaloro y su padre no pierde las esperanzas de que aparezca un órgano.