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Niños: ¿cuándo se necesita consultar a un fonoaudiólogo?

Las estadísticas oficiales sobre hipoacusia en el país son una asignatura pendiente. Sin embargo, a partir de la implementación del Plan Nacional de Detección e Intervención Temprana de la Hipoacusia, las primeras aproximaciones indican que al igual que en otros países del mundo, la incidencia es 1 ó 2 bebes con hipoacusia de severa a profunda cada 1000 nacimientos y que este número aumenta a 4 ó 5 cada 100 nacimientos de alto riesgo de padecer este problema or antecedentes familiares o personales.

¿Cuáles son los motivos más frecuentes de derivación pediátrica al fonoaudiólogo?

Las causas más habituales de una derivación al especialista por parte del pediatra están relacionadas con trastornos del habla que se observan en los niños, así como también sospechas de sordera. “Este tipo de síntomas se hacen evidentes  a los 12 meses, en caso de una hipoacusia congénita y en edad preescolar por hipoacusias producidas por otitis u otros problemas de congestión del oído”, explicó la fonoaudióloga Mónica Gatti.

En el caso del habla, la primera consulta se da entre el primero y segundo año de vida, en tanto se lentifica la adquisición del lenguaje. También se dan las consultas por problemas de pronunciación, que se hacen evidentes en la época del jardín de infantes donde el niño no logra comunicarse del todo bien con sus pares.

¿A qué indicios deberían prestar atención los padres cuando sospechan que su hijo tiene algún problema auditivo?

Según explicó Gatti, quien se desempeña como Gerente de Formación en GAES, los padres deberían prestar atención a las respuestas del niño ante el estímulo auditivo y este tipo de reacciones son diferentes de acuerdo a la edad:

• La mayoría de los lactantes recién nacidos se sobresaltan o «asustan» ante los ruidos fuertes y repentinos.

• A los tres meses, un bebé suele reconocer la voz de los padres.

• A los seis meses, por lo general un lactante puede mirar o girar la cabeza hacia el lugar desde donde proviene un sonido.

• Es frecuente que, a los 12 meses, un pequeño pueda imitar algunos sonidos y decir unas pocas palabras, como «mamá» o «adiós».

A medida que el bebé crece hasta convertirse en un niño pequeño, los signos de pérdida de audición pueden incluir:

• Limitaciones en el habla, habla deficiente o falta de habla

• Falta de atención frecuente

• Dificultades de aprendizaje

• Necesidad de subir el volumen del televisor

• Falta de respuesta al nivel ruido conversacional o respuesta inadecuado

¿Qué estudios son los más recomendados para realizar de forma preventiva?

Gracias a la promulgación y reglamentación de la Ley 25.415, todo niño nacido en nuestro país debe ser evaluado en el momento de su nacimiento para descartar el problema.  “Los estudios más recomendados en etapas muy tempranas son tanto las otoemisiones acústicas, como los  potenciales evocados auditivos, que son estudios objetivos y no invasivos. Cuando el niño es más grande los estudios básicos para realizar una evaluación de la función auditiva es la audiometría tonal, timpanómetria e impedanciometria”, enumeró Gatti.

 ¿Se recomienda alguna frecuencia específica de chequeos regulares en niños?

El screening auditivo es un estudio que se realiza de manera obligatoria cuando nace un bebé. También, según la experta, hay que estar atentos para hacer un chequeo siempre que el niño presente algún síntoma de que su audición pueda estar comprometida.

Actualmente se sugieren chequeos auditivos tanto al entrar al colegio en etapas pre escolares, así como durante la escolaridad primaria y secundaria. Además hay que realizar un seguimiento específico a aquellos niños que, por antecedentes familiares  o personales, corren riesgo de padecer hipoacusia. 

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