Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un tercio de la sangre recolectada en la región es de donantes voluntarios, el resto se obtiene casi totalmente por medio de reposición. En 2010, de las casi 9,2 millones de unidades reunidas, 3,5 millones fueron voluntarias. Desde hace algunos años, los especialistas y las sociedades científicas vinculadas a la medicina transfusional, junto a la OMS, buscan cambiar el modelo para lograr un 100% de dadores voluntarios, habituales y altruistas. Esta medida, ayudaría a garantizar la seguridad y disponibilidad de sangre para quien la necesita.
Hoy, existen 62 países donde el suministro proviene casi en su totalidad de donaciones voluntarias no remuneradas. Sin embargo, hay otros 40 que siguen dependiendo de las donaciones de familiares e incluso de donantes pagos y que obtienen menos del 25% de su suministro de sangre de donantes voluntarios no remunerados.
En Argentina, se dieron los primeros pasos, pero todavía queda un largo camino por recorrer. Hasta junio de 2011, se estimaba que el 23% de la sangre donada correspondía a dadores espontáneos. “Hoy, según estadísticas del Ministerio de Salud, tenemos aproximadamente un 30% de donantes voluntarios”, comentó a Docsalud.com el Dr. Oscar Torres, presidente de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología (AAHI).
La promoción de la donación voluntaria y repetida de sangre es una tarea constante con la que los especialistas, las ONGs y las Sociedades Científicas se proponen cambiar estructuras, formas de pensar y de actuar. “Estos cambios difícilmente se pueden medir a corto plazo, especialmente si estamos hablando de lograr que una persona done sangre varias veces al año”, expresó el Dr. Fabián Romano, coordinador de la Comisión para la promoción de la donación de sangre, dependiente de la AAHI.
Por lo general, las campañas logran instalar el tema en la sociedad pero es a través del tiempo y el trabajo sostenido que se alcanza el cambio cultural. “Nuestro trabajo no está completo si sólo logramos que una persona se sensibilice y donde sangre. Nos vamos a sentir realizados cuando esa misma persona vuelva a donar y transforme este hecho en algo habitual. Ese es el verdadero sentido del trabajo de promoción: lograr cambiar el modelo”, comentó el Dr. Romano.
La sede mundial y sus disparadores
En este contexto, fue muy importante que nuestro país haya sido sede del Día Mundial del Donante de Sangre Voluntario, una nueva forma de seguir trabajando para la instalación del cambio de conducta en la población y en la gestión de las políticas públicas.
Algunas de las acciones implementadas por Nación durante 2011, como aquella que le valió el reconocimiento del Récord Guinnes a “la gota humana más grande del mundo”, ayudaron a darle al tema un espacio dentro de la opinión pública. Otras, son políticas de salud con la potencialidad de evidenciar cambios a futuro. “Lo que se consiguió a punto de partida de esta fecha, fue la firma de un convenio entre los ministerios de salud y de educación, para que se incorpore a la currícula de enseñanza obligatoria en las escuelas la promoción de la donación de sangre voluntaria, altruista y habitual”, indicó Torres.
A partir de esta experiencia se instaló en las distintas jurisdicciones, el recurso de las colectas externas de sangre. Esta práctica, consiste en ir a buscar al donante a su lugar de pertenencia (empresas, universidades, vía pública). “Esto también posibilitó el aumento en el porcentaje de dadores voluntarios. Habría que hacer una evaluación de resultados en unos cinco o seis años para conocer el impacto. De todas maneras, hoy es mucho más frecuente la colecta externa de lo que era un año atrás”, agregó el especialista.
Un millón de amigos
La meta central de las acciones proyectadas por el Ministerio de Salud de la Nación fue la de alcanzar el millón de donantes. “La cifra impresiona por su envergadura, pero para que el sistema funcione resulta estratégico conocer la necesidad de los bancos y planificar la colecta, ya que si el objetivo es lograr el abastecimiento de una población, hay que tener en cuenta que es algo dinámico”, expresó Romano.
Por su parte, el Dr. Torres puntualizó que con 1,2 millones de donaciones se lograría la autosuficiencia de componentes. Mientras que la Dra. Silvina Kuperman, a cargo de la atención de donantes y del sistema de gestión de calidad del servicio de Hemoterapia del Hospital Garrahan, expresó que si todos donáramos sangre 2 veces por año, esta necesidad estaría cubierta. Así se evitaría que “quienes están en una situación de por sí estresante y traumática, deban ocuparse, además, de abastecer el banco”, agregó.
Otro aspecto a considerar es que los donantes voluntarios, a diferencia de los de reposición, pueden aportar sangre de mejor calidad porque no sienten la presión de donar. “En el caso de sentirse comprometidos u obligados pueden no ser del todo sinceros en la entrevista previa y constituir un riesgo para el paciente”, señaló Kuperman.
“Si bien se estudian todas las unidades que recibe el banco, los métodos de pesquisa tienen una limitación llamada ‘periodo de ventana’ en el cual una persona puede estar infectada sin presentar ninguna evidencia por laboratorio”, agregó el Dr. Horacio Salamone, jefe del servicio de Hemoterápia de la Fundación Favaloro.
“Lo que nosotros necesitamos es cambiar el paradigma para que la gente tome conciencia y se vaya educando sobre la importancia del donante habitual», sintetizó.
