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Piercing, una moda peligrosa

En los últimos años se ha incrementado de manera considerable el uso estético de piercings corporales más allá de la clásica perforación del lóbulo de la oreja. Diversos estudios realizados en distintas poblaciones indican que entre el 4,3% a 51% de la personas ha tenido uno. Este rango tan amplio se debe a las diferencias en las características y la edad de los grupos involucrados.

 

En una encuesta realizada en el Reino Unido y publicada en el British Medical Journal, se entrevistaron más de 10.000 personas mayores de 16 años. El 10% de ellas declaró usar un piercing y la mayoría tenía más de uno (número promedio por persona 1.7). La frecuencia estaba directamente relacionada con la edad y con el sexo, así más de la mitad de las mujeres entre 16 y 24 años se habían hecho una perforación.

 

El sitio anatómico de colocación es muy variable. Según esta encuesta, el lugar más frecuentemente elegido por las mujeres fue el ombligo (35% ), seguido por la nariz (19%), la oreja (13%), la lengua (9%), y por último, el pezón, la ceja, el labio y los genitales.

 

En el hombre el sitio más común fue el pezón, seguido por ceja, oreja, lengua, nariz, labio y genitales. Las perforaciones orales en el labio y la lengua fueron más populares entre los más jóvenes, lo que quizás indica una tendencia más aventurera de este grupo.

 

Uno de los datos más interesantes que aportó el estudio fue la frecuencia de complicaciones: así de cada diez piercings, tres las presentaron y una requirió atención médica. La probabilidad de inconvenientes fue mayor cuando se habían colocado en un lugar no especializado. Los trastornos abarcaron la hinchazón, las infecciones y el sangrado.

 

Las perforaciones en la lengua fueron las que tuvieron más problemas: la mitad  presentó tumefacción y el 25% necesitó tratamiento médico. Si bien la mayoría de las complicaciones fueron generalmente leves y autolimitadas, algunas veces pueden dejar secuelas graves o incluso ser fatales.

 

La tendencia indica que a futuro, la mitad de las mujeres tendrán un piercing (excluyendo las perforaciones únicas en el lóbulo de la oreja). Dado la alta frecuencia de inconvenientes asociados a esta práctica, es importante conocer los riesgos y tomar las medidas preventivas.

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