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Presentan vacuna antigripal para mayores de 65 años

Dres. Daniel Stamboulian y Francisco Nacinovich.

Con el envejecimiento disminuyen las funciones del sistema inmunológico y esto genera menor respuesta a la vacunación y más riesgo de adquirir infecciones, que además suelen ser más graves y requerir hospitalización. Al mismo tiempo, los adultos mayores tienen más enfermedades crónicas que pueden agravarse y reducen sus defensas. Para ellos, existe esta inmunización trivalente adyuvantada que, en comparación con la convencional, demostró disminuir las internaciones asociadas a la gripe en un 25%. De la presentación de hoy, participaron los doctores Daniel Stamboulian, presidente de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), y Francisco Nacinovich, miembro del Comité de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

En el país, la SADI y la Sociedad Argentina de Neumonología recomiendan que esta población se vacune anualmente contra la gripe entre marzo y septiembre. Lo mismo aconseja el Ministerio de Salud de la Nación, organismo que cada año lleva adelante campañas de inmunización y la ofrece de manera gratuita en el sector público. Desde 2011 en este grupo se administra la trivalente adyuvantada, con una cobertura muy elevada que en 2013 alcanzó un 95%. A partir de ahora también está disponible en el sector privado y requiere orden médica para su aplicación.

En 2012 20 mil personas murieron por influenza y neumonía en Argentina, de ellas, el 85% tenía más de 65 años, según DEIS Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación. “Es que en este grupo, en especial si tienen condiciones previas, internaciones prolongadas o residen en geriátricos, hay más riesgo de complicaciones serias, entre las cuales, la más común es la neumonía bacteriana que provoca un 25% de las muertes asociadas a influenza”, explicó Stamboulian a DocSalud.com. 

En mayores de 65, sobre todo en quienes tienen una enfermedad subyacente (cardiaca, pulmonar o diabetes) no solo se presentan los síntomas tradicionales de fiebre, mialgia y dolor de garganta, sino que  una o dos semanas después del cuadro gripal pueden aparecer como deterioro, descompensación o  reagudización de esas patologías crónicas. Muchas internaciones que se dan en la temporada de influenza no parecen estar relacionadas pero se desencadenan por esta causa”, observó Nacinovich. De hecho, durante las temporadas gripales no pandémicas, el 90% de las muertes por influenza ocurren en adultos mayores y el virus A subtipo H3N2 causa la mayoría de las hospitalizaciones y fallecimientos. Se sabe que la mortalidad sube con la edad: en Estados Unidos quienes tienen más de 80 años tienen un riesgo de muerte 11 veces superior al de aquellos entre los 65 y 69, por complicaciones. La gripe también incrementa la mortalidad en personas con EPOC, ACV, afecciones cardiovasculares y diabéticos.   

Para aumentar la respuesta inmunológica a los antígenos vacunales de este grupo etario, se incorporan a las inmunizaciones los adyuvantes, agentes químicos o biológicos que además permiten alcanzar títulos de anticuerpos más altos”, resumió Stamboulian. Además, esta inmunización ofrece una protección cruzada o más amplia, contra cepas de influenza parecidas aunque no contenidas en la vacuna, como sostiene la investigación “Effectiveness of adjuvanted influenza vaccination in elderly subjects in northern Italy” publicada en 2012 en el American Journal of Epidemiology.

Prevención, seguridad y eficacia

“A veces en la gente existe el temor de que la vacuna cause gripe, pero hay que recalcar que esto no es posible, porque para su desarrollo se usan porciones de virus inactivados que no pueden ocasionar la enfermedad de ninguna manera”, subrayó Nacinovich, quien recordó que la antigripal trivalente con adyuvante MF59 se usa en más de 30 países desde 1997, con más de 15 años de experiencia y más de 60 millones de dosis distribuidas a nivel mundial.

Por su parte, Stamboulian consideró: “La adyuvantada es segura y, aunque provoca reacciones locales en el sitio de aplicación con más frecuencia, estas son leves a moderadas, de corta duración y bien toleradas”. Ambos especialistas señalaron que en el estudio de efectividad Lombardy Influenza Vaccine Effectiveness (LIVE), realizado en Italia en personas de más de 65 años, las que recibieron la vacuna de influenza estacional con MF59 tuvieron un 25% menos de hospitalizaciones en comparación con quienes recibieron la sin adyuvante, demostrando así un buen perfil de seguridad, eficacia y efectividad.

La vacunación antigripal debe realizarse cada año porque cambian las cepas virales circulantes y porque tiene una protección máxima de 12 meses. Aunque se puede aplicar hasta septiembre, es aconsejable que los adultos mayores, y otros grupos de riesgo, la reciban antes de la llegada del invierno. “En esta edad hay muchas muertes por gripe, por eso no hay que subestimarla y esta vacuna con adyuvantes protege mejor y es clave en esta población”, sintetizó Stamboulian.

En Argentina, la influenza conformó más del 90% de las 806 muestras positivas de virus respiratorios aisladas en mayores de 65 durante 2013, con predominio del subtipo A H1N1 (42%), como se publicó en el Boletín integrado de vigilancia 202 de este año de la cartera sanitaria nacional.

Nacinovich recordó que en los adultos mayores también está indicada la vacuna contra el neumococo, que se puede dar al mismo tiempo que la antigripal y que el Ministerio de Salud la ofrece de manera gratuita para este grupo de riesgo. Ambos especialistas marcaron que para cuidar a los ancianos de esta infección aguda es fundamental que, además, se vacunen sus cuidadores y quienes convivan con ellos.

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