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Tuberculosis: por año mueren cerca de 2 millones de personas

Unas seis millones de personas salvaron su vida entre 1995 y 2008 gracias a los programas de control de la tuberculosis, pero la enfermedad aún causa 1,8 millones de muertos cada año, sobre todo en los países más pobres, principalmente por la falta de diagnóstico. Sin embargo, algunos esfuerzos sostenidos, como nuevos tratamientos, vacunaciones sistemáticas, financiación masiva, permitirían reducir la incidencia del padecmiento en un 94% de aquí a 2050, según una serie de estudios que serán publicados en la revista The Lancet.

La ministra de salud de Lesotho, Mphu Ramatlapeng, lamentò que la enfermedad estuviera “tan poco de moda», durante una conferencia de prensa en Ginebra. Sus dichos se basaron  debido a que la incidencia de la tuberculosis bajó tan sólo un 1 %.

 

Alrededor de 36 millones de personas afectadas pudieron ser tratadas de 1995 a 2008, pero el motivo de que los índices de quienes la padecen no desciendan aún más es la falta de un diagnostico precoz. El 80% de los casos tienen lugar en 22 países, donde la tasa de detección de infectados se multiplicó por seis entre 1995 y 2008. Pero todavía el 39% de los casos sigue sin ser descubierto.

Aún peor, la coinfección de la tuberculosis y del VIH sólo fue detectada en menos del 25% de los pacientes.

Un mejor diagnóstico del virus de inmunodeficiencia humana y el inicio rápido de un tratamiento, sea cual sea el nivel de infección, debería de reducir la incidencia de la tuberculosis. Por otra parte, algunas formas de la enfermedad resistentes a los tratamientos se expanden: en 2008 hubo 440.000 casos (3,6% del total), pero solamente el 7% fue identificado y tratado. En algunos países, como Botswana, Perú o Corea del Sur, la incidencia de estas variaciones que no responden a los medicamentos está en alza.

El tratamiento para estos casos (una mezcla de hasta siete fármacos) es mucho más costoso que uno clásico: 3.500 dólares por paciente en promedio, contra 20.

«La eventualidad de que un día algunas cepas sean totalmente resistentes a todos los tratamientos contra la turberculosis no es inconcebible», consideran los investigadores.

Para reducir el impacto de la enfermedad es necesario, según ellos, desarrollar y mejorar los esfuerzos de prevención, con presupuestos más importantes: usar isoniacida, un antibiótico, elaborar vacunas más eficaces y reducir los riesgos.

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