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Un libro que refuta los consejos de la abuela

“No mires la televisión de cerca porque te vas a quedar ciego”; “la corriente de aire te va a dar catarro”; “comé manzanas que te limpian los dientes”. Todas estas frases típicas de nuestras madres y abuelas perseguían nuestro propio bien. Además, las amigas buscaron ayudarnos más de una vez, al decirnos:  “No te afeites los pelos, que te van a salir más duros”; “el alcohol fija las grasas” o “la fruta después de comer engorda”.

A su vez, la televisión dice que “se debe tomar al menos dos litros de agua por día” y que “si consumís lácteos con pre o probióticos te suben las defensas y no te enfermás nunca”. Pero aunque desconfiemos de la publicidad, no falta el especialista que nunca se cuestionó si “la homeopatía cura todos los males” y hasta incluso la historia guardó un lugar para “revolucionarios” que afirmaban que “las vitaminas salvan del cáncer y los infartos”.            

Todas estos consejos típicos de la sabiduría popular no son ni más ni menos que creencias no siempre fundamentadas que el doctor Máximo Soto se encarga de recopilar en su libro “Mitos en Salud”.  Con la  evidencia científica como único método, cita estudios que desmienten (y en menor medida, avalan) los extendidos saberes que se repiten mucho y se cuestionan poco.

De tono fresco y humorístico, el texto recopila 101 mitos que, inicialmente, aparecieron en el Facebook de Soto, quien se desempeña como docente en las carreras de Medicina, Kinesiología y Odontología. El médico y periodista explicó que lo que hoy es un libro surgió como un juego para“probar” a  sus alumnos, un poco como un “verdadero o falso”.

Tengo de amigos a 3 mil estudiantes  y estaba intrigado por ver qué contestaban tanto ellos como mis colegas de otras ramas. Después yo me encargaba de dar la respuesta, que puede ser correcta hoy pero no mañana, ya que la verdad científica, por suerte, cambia” relató a DocSalud.com.

Pero lejos de limitarse a la conclusión, en el tomo se incluyen todas las respuestas, que albergan desde chistes a hipótesis hilarantes, con el mero objetivo de que el libro sea, también, divertido. “Yo creo que en ‘Mitos’ hay un 50% de humor y un 50% de servicio. Es que esa es mi manera de transmitir conocimientos, pienso que se puede ser absolutamente profundo y, en igual manera, entretenido”, indicó Soto, quien considera “perfecta” la manera de enseñar de científico Diego Golombek, autor de títulos como “Demoliendo papers” y “El cocinero científico” (junto con Pablo Schwarzbaum).

Ligero como un libro de playa, pero con todos los datos duros disponibles,  “Mitos en Salud” no es sólo una buena idea individual, sino también un gran acto colectivo: “Los mitos se iban a editar en la medida en que la gente escribía más y decía ‘seguí, ¿por qué no hacés un libro?’. Yo creo que es incluso una devolución a todos los que colaboraron”, recordó.

Soto aseguró que ya posee suficiente material para hacer el volumen II (que será lanzado el próximo año), en el que participarán colegas de distintas especialidades médicas que comparten sus inquietudes. Es que, en sus palabras, se decidió a hacer este libro porque desde su parte médica y periodística “estaba cansado de escuchar a colegas que, imposibilitados de contestar cosas simples como ‘¿tengo que tomar dos litros de agua por día?’, decían que ‘sí’ cuando en algunos casos no correspondía”. Fue entonces que se puso en contacto con sus colaboradores para investigar a fondo.

Creencias arraigadas, divertidas, peligrosas…

Entre las formas alternativas de titular este libro, se incluyen “¿Cómo engañar a mucha gente durante mucho tiempo”; “La tontería del día” o “¿Por qué hay personas inteligentes que dan crédito a cosas estúpidas”. Ante la pregunta de si los médicos creen en mitos, Soto no sólo respondió que sí, sino que agregó que además “son mitómanos”.

“No es que los profesionales digan mentiras. El mito es otra cosa, es una creencia que se supone verdadera. Incluso hay algunos muy arraigados entre los médicos, como el de la homeopatía, que ya fue prohibida en Inglaterra por no demostrar beneficios. Sin embargo, los médicos te dicen ‘hacela, por las dudas’ y eso no es científicamente correcto”, opinó.

Es que en el texto, Soto se pone duro con las llamadas “pseudociencias”, entre las que se hayan también las terapias alternativas. “Estos métodos les hacen a la gente gastar plata en enfermedades que no tienen solución. En ese sentido, la medicina está limitada, pero hay algunos chantas que te quitan plata hasta el día del féretro. Es ahí donde los médicos tenemos que hacernos cargo de no seguir aconsejando tonterías”, enfatizó.

El libro también cuestiona las creencias dadas por ciertas más por la publicidad que por los ensayos. “Hoy se le está dando al mercado una entidad científica que no tiene. Por ejemplo, está el famoso plan de los 15 días para tomar agua mineral o un probiótico. Usan el mismo método para dos cosas distintas y ninguno fue comprobado”, indicó. Y aseguró que “la gran mayoría de los médicos coincide -y se enoja-  porque los anuncios difunden soluciones mágicas, pero nadie se anima a decirlo”. 

Por otra parte, están los mitos “más divertidos” y entre ellos, Soto destaca el que dice que  “el pelo y las uñas siguen creciendo cuando morimos”. Al combinar conocimiento y gracia, el libro no sólo es disfrutado por estudiantes de medicina, sino que también es apto para todo aquel curioso que busca saber hasta qué punto los argumentos tan repetidos son verdaderos.

Si bien los últimos ejemplares de “Mitos en Salud” están a la venta, anteriormente el libro “se regaló” entre estudiantes y colaboradores, según indicó su autor, quien también escribió varios tomos de literatura científica y co-fundó el sitio web Holapaciente.

Ante la pregunta sobre qué lo motiva a este médico con 10 especialidades clínicas a seguir con tantos proyectos, contestó: “Yo creo que la vida es una sola, y hay que aprovecharla al máximo porque vale la pena. Si el trabajo a veces resulta tedioso, lo refloto con la posibilidad de divertirme escribiendo. Y escuchar las repercusiones no sólo de mis alumnos, sino también de sus madres y las abuelas que también se divierten con nosotros, es siempre un reconfort”.

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