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Donación de órganos: haciendo hoy, pensando en el futuro

Ayudar y contener a los que esperan un trasplante es fundamental (Foto Pixabay)

La pandemia de Covid-19 impacta sobre los procesos de donación y trasplante de órganos y en la continuidad de los tratamientos de los pacientes en espera y trasplantados. Las sensibilidades crecen en angustia y nosotros nos fortalecemos con el #AyudemosAtodosLosQuePodamos, haciendo hoy y pensando en el futuro.

La influencia de la Ley Justina, tras su sanción el 4 de julio de 2018, se vio reflejada en las estadísticas: ese mismo agosto de 2018 y durante el 2019 la donación y trasplantes de órganos en Argentina alcanzó récords históricos.  Sin embargo, desde que comenzó la circulación del virus SARS-CoV-2, las condiciones de aislamiento, los cambios en los requisitos para acceder a servicios médicos y la suspensión o disminución de traslados interprovinciales y/o municipales (aéreos y terrestres), impactaron notablemente en estos procesos. Si bien no se han suspendido las donaciones y los trasplantes como sí ha sucedido en países líderes en la materia como España, en nuestro país, la cantidad de donantes por cada millón de habitantes bajó a 7.87 cuando en 2019 alcanzó el récord nacional histórico de 19.65, según estadísticas del Incucai Por otro lado, para proteger a potenciales donantes y receptores, así como para aumentar la disponibilidad de camas necesarias (sobre todo de terapia Intensiva) para la atención de pacientes con Covid-19, se han suspendido los trasplantes electivos con donante vivo. En tal sentido, la cantidad de trasplantes respecto del mismo periodo del año pasado disminuyó más del 42%.

En cuanto a los pacientes trasplantados y en tratamiento también su situación se ve afectada, no sólo por las restricciones de circulación, el miedo al contagio o la dificultad para realizar la consulta con el equipo médico tratante, sino que, además, se complejizan los procesos para acceder de forma eficiente a los tratamientos y a la medicación, poniendo en riesgo su salud. La interrupción del tratamiento en estos pacientes podría devenir en un rechazo del órgano y volver nuevamente a lista de espera. De la misma manera, la discontinuidad de los tratamientos en pacientes que esperan un trasplante, trae consigo una serie de complicaciones que los dejarían fuera de poder recibir un trasplante, o aún peor, cerca de la muerte.   

Hay que destacar a los profesionales, equipos y entidades de la salud, entre ellos el INCUCAI, y a los centros de trasplante, las sociedades médicas y las entidades sin fines de lucro que acompañan o contienen a los pacientes. Desde siempre, trabajan activamente para mejorar los niveles de donación y trasplantes, y en este contexto, el objetivo principal es avanzar en la implementación de protocolos más flexibles que permitan facilitar los procesos, y a su vez, acompañar a los pacientes, tanto a aquellos que están esperando una donación como aquellos trasplantados que requieren de un tratamiento sostenido.

Las Casa Justina son espacios para acompañar, divertir e innovar. Hospedarán personas con pocos recursos que necesitan un trasplante, ya que muchas veces sus hogares se encuentran alejados de los centros. Los pacientes estarán acompañados por sus familias antes y después de la operación. Allí se les brindará soporte no solo a los alojados, sino a todos aquellos que lo soliciten, como acceso a la medicación, adhesión al tratamiento, atención médica, contención psicológica, nutricional y sobre todo por la personalidad de Justina, en un ámbito de juegos y diversión acompañados de música y arte.

Las Casa Justina no esperan en ponerse en funcionamiento para ayudar, ya son centros integradores de equipos profesionales heterogéneos colaborando desde la innovación, uno de los ejes junto con la solidaridad y la diversión. Estamos generando fuentes de trabajo para personas que están esperando recibir un trasplante o trasplantadas brindando capacitaciones en costura, puestos de venta de churros en la vía pública y optimización y reciclaje de residuos para la elaboración de ladrillos o briquetas. Además, pueden ser parte de servicios de microtrabajo desde sus casas a través de la automatización sistémica. En términos tecnológicos, apuntamos a la mejora de procesos aplicando inteligencia artificial para acortar tiempos o descubrir métodos más eficientes, e investigamos con drones el traslado de órganos. Junto con prepagas, laboratorios, centros y profesionales de la salud, además de fundaciones y ONGs del rubro, estamos construyendo una plataforma de gestión y mejoramiento de adherencia al tratamiento. Todo esto tienen como fin mejorar la calidad de vida de los pacientes, eficiencia al médico, mitigar riesgos de prepagas, aumentar el conocimiento de laboratorio y facilitar la ayuda de entidades de bien público.

Por último, estamos colaborando con el equipo que lleva adelante el Congreso internacional de trasplante que se realizará en Argentina durante el 2022.

Justina nos inspira, ante cualquier situación, a hacer hoy, pensando en el futuro.

*Ezequiel Lo Cane es papá de Justina Lo Cane e impulsor de La Campaña de Justina Multiplicatex7.

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