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Voluntario de vacuna de Pfizer: «Solo tengo dolor en el brazo»

Ezequiel Boetti tiene 33 años y el viernes se aplicó la vacuna en proceso del laboratorio Pfizer como parte de las pruebas que se realizan en el país. (Foto: Lucy Moyano)

El pasado viernes Ezequiel Boetti, tuvo su primer encuentro con la futura vacuna contra el Covid-19 del laboratorio Pfizer. Entusiasmado y expectante por lo que se vendrá, llegó al Hospital Militar junto a otros voluntarios para comenzar con las pruebas, una etapa que terminará recién en dos años: “hoy puedo decir que solo siento una molestia en el brazo izquierdo donde me aplicaron la dosis, me siento como siempre, por ahora no tengo ningún síntoma”, contó a este diario.

“Me pasaron a buscar con un auto y me llevaron al Hospital Militar, donde ingresamos por la entrada que se encuentra sobre la calle 11 de septiembre, es decir la parte de atrás. Ahí me recibieron un kit donde se encontraba un termómetro, alcohol en gel y el contrato de consentimiento”, comenzó su narración este joven de 33 años que decidió ser parte de las pruebas que el laboratorio estadounidense realiza en la Argentina para “intentar hacer algo contra la pandemia”.

En la recepción dividieron a los voluntarios en grupos de 10 personas y a todos les entregaron una tarjeta personal con un número y 7 letras. “Cada uno fue a un consultorio diferente donde el proceso fue totalmente individual. Lo primero que hicieron fue entrevistarme con un médico que me explicó cómo funcionaba la vacuna experimental y me hicieron algunas preguntan sobre mi historial médico, fue ahí que firmé mi contrato de consentimiento para realizar las pruebas”, contó Boetti.

 

Una vez pasada esta primera etapa le hicieron un hisopado para ver si tuvo o tenía Covid-19 ya que podía tratarse de un paciente asintomático. “No fue doloroso, es un tanto molesto, pero duró apenas dos segundos. Después de eso me sacaron sangre y me aplicaron la vacuna. Lo cierto es que al tratarse de un experimento doble ciego no sé si me aplicaron realmente la dosis o simplemente placebo. Tampoco me dijeron los resultados del hisopado”, comentó.

Durante todo el procedimiento estaban prohibidas las fotos y tampoco hubo lugar para intercambiar palabras con el resto de los voluntarios. “Una vez que me aplicaron la dosis me pidieron que me quede media hora en el lugar y me contaron los pasos a seguir. Por una semana debo completar un formulario online donde tengo que completar mi temperatura, dolores y hasta como está el brazo donde me aplicaron la vacuna”, narró.

“Después que pasa la primera semana, me cambian el formulario y ahí tengo que hace un reporte semanal, eso dura dos años. Obviamente que en caso de sentirme mal o tener síntomas extraños tengo un número a dónde acudir”, relató Boetti. Por ahora “sigo con mi vida normal, con los cuidados de siempre y dentro de tres semanas tengo turno para una nueva visita donde me aplicaran la segunda dosis”.

Hace apenas unos días Pfizer en conjunto con BioNTech dio a conocer los resultados de las pruebas de fase I/II, la previa a la que está realizando hoy en la Argentina. Según la revista Nature la candidata a vacuna de ARN demostró inducir una robusta respuesta inmunológica en un ensayo clínico preliminar realizado con 45 adultos sanos de 18 a 55 años. “Los autores constataron que la vacuna BNT162b1 era, por lo general, bien tolerado, aunque algunos participantes experimentaron, en los siete días siguientes a la vacunación, efectos secundarios de leves a moderados, que aumentaron con el nivel de la dosis. Las reacciones adversas más frecuentes fueron dolor local en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, fiebre y trastornos del sueño”, detallaron.

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