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Alcohol en adolescentes: ¿cuáles son sus mitos y verdades?

Preocupa el consumo de alcohol entre jóvenes y la falta de protocolo (Foto: Pixabay)

Si bien la cuarentena y el ‘Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio’ indirectamente contribuyeron a la disminución del consumo de alcohol en los adolescentes, ya que la mayoría permaneció en sus casas con un entorno familiar de mayor contención y/o control, la llegada de las vacaciones abre un gran interrogante sobre cómo será el comportamiento de ese ‘consumo contenido’. Por eso, desde la Sociedad Argentina de Pediatría insistieron en la recomendación de ‘Cero alcohol’ hasta los 18 años de edad, compartieron una serie de recomendaciones y advirtieron sobre los riesgos asociados a la ingesta excesiva de alcohol, sobre todo en los menores de edad.

“El alcohol se distribuye por el cuerpo y se elimina en un 90% por el hígado y, el resto, por los pulmones, riñón y sudor. Debido a esta difusión por todo el organismo, más allá de los efectos psíquicos -que son los que primero se perciben-, el alcohol actúa también sobre los diferentes órganos del cuerpo. Los daños corporales se producen, por tanto, con el uso continuado de cantidades de alcohol que el organismo tiene dificultades para metabolizar, aunque el consumidor no perciba ningún peligro”, destacó la doctora Marta Eugenia Braschi, médica pediatra y toxicóloga, miembro del Comité de Adicciones de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Un adolescente varón, de aproximadamente 65 kg, necesita más de ocho horas para eliminar totalmente el alcohol de su organismo. En el caso de una adolescente mujer, con un peso medio de 55 kg, la eliminación total no se produce hasta pasadas las diez horas. El factor de mayor influencia sobre la velocidad de absorción es la cantidad de alimento que se encuentra en el estómago en el momento que el alcohol ingresa a ese órgano.

El consumo de alcohol en la adolescencia se diferencia del de los adultos con consumo crónico, diario, porque incluye un patrón de consumo excesivo, pero centrado generalmente en tiempos de ocio, como los fines de semana, dando lugar a nuevas problemáticas como los cuadros de intoxicación. La intoxicación aguda produce náuseas, vómitos, dolores de cabeza, mala coordinación psicomotriz, y puede llegar hasta el coma y la muerte. “Por eso nuestra especial preocupación en las épocas de vacaciones, donde el fin de semana es permanente y los chicos tienden a beber cantidades abundantes en breves períodos llegando a padecer alcoholemias elevadas”, señalaron desde la SAP.

Desde la SAP también hablaron a los padres, asumiendo que no pueden prohibirles a los adolescentes que salgan, pero sí recomendaron armar redes entre los mismos progenitores, pensar estrategias para que las fiestas puedan ser seguras y detectar “líderes positivos” dentro del grupo de chicos y fortalecerlos para que puedan, ellos también desde adentro del grupo, transmitir conciencia.

Ser realistas, si sabemos que van a consumir, sugerirles que:

 

Mitos y verdades sobre el consumo abusivo

 

1)      Mito: Beber sólo cerveza no produce ningún problema porque tiene poca graduación alcohólica

Respuesta: NO. Da igual el tipo de bebida que se beba, lo importante es el número de U.B.E. (Unidad de Bebida Estándar) que se consuma. El alcohol que contiene un vaso grande de cerveza es igual, por ejemplo, al de una medida de bebida blanca o un vaso de vino.

2)      Mito: Mezclar cerveza, vino y licores emborracha más que beber un solo tipo de bebida alcohólica

Respuesta: NO. La alcoholemia es la proporción de alcohol que circula por la sangre después de beber una cantidad determinada de alcohol y es lo que determina lo borracho que uno está. El mezclar bebidas con diferente contenido alcohólico no emborracha más, pero puede provocar más malestar al estómago y mareos al mezclar diferentes sabores.

3)      Mito: Todo el mundo reacciona igual al alcohol

Respuesta: NO. Existen muchísimos factores que comprometen nuestra reacción ante el alcohol: el peso, la proporción de agua y grasa, la hora del día, el estado de ánimo y la bioquímica del organismo, entre otros.

4)      Mito: Quien está más acostumbrado a beber, se emborracha menos

Respuesta: NO. Quien ha desarrollado tolerancia al alcohol no se emborracha menos, sino que muestra menos los efectos de la borrachera. Sin embargo, igualmente se emborracha y sufre los efectos de apatía, pérdida de coordinación y reflejos, entre otros.

5)      Mito: Una ducha fría o un café bien cargado disminuyen la borrachera

Respuesta: NO. Nada de eso. Nada torna sobrio de golpe a un ebrio. Se podrá estar más despierto o despejado, pero se sigue estando ‘borracho’, porque ni la ducha ni el café disminuyen el alcohol en sangre, por lo que seguimos sufriendo los mismos efectos.

6)      Mito: No es mi problema si uno de mis amigos bebe mucho

Respuesta: SÍ. Uno no puede hacer cambiar a alguien si el otro no quiere, pero no conseguiremos nada si al menos no lo intentamos.

7)      Mito: Lo peor que puede pasar con una borrachera es acabar con una resaca monumental

Respuesta: NO. ¡Cuidado! Si uno bebe bastante alcohol y deprisa, puede llegar a ingerirse una cantidad elevada que podría producir accidentes, coma etílico o la muerte en pocas horas.

8)      Mito: El alcohol ayuda a vincularse y mejora las relaciones sexuales

Respuesta: NO. El alcohol puede producir relajación y hacer a alguien más interesado en el sexo, pero interfiere en la capacidad sexual y se tienen menos en cuenta las consecuencias, como por ejemplo la pérdida o disminución de la respuesta sexual, los embarazos no deseados y el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

9)      Mito: El que bebe demasiado sólo se perjudica a sí mismo.

Respuesta: NO. Los problemas del consumo abusivo afectan a una media de 4 personas más, además del bebedor. Todo ello sin contar los accidentes mortales y no mortales que se originan por el abuso del alcohol.

10)  Mito: Beber alcohol durante la resaca la mejora.

Respuesta: NO. En realidad, la agrava, ya que es la misma sustancia que produjo la intoxicación.

11)  Mito: las pastillas de vitamina B6, tomadas antes o después de beber evitan la resaca.

Respuesta: NO. Su única utilidad es la aplicación por vía intramuscular en casos graves.

12)  Mito: Manteniendo en la boca un chicle, dos granos de café o soplando de determinada manera, se engaña al test de alcoholemia.

Respuesta: NO. Estos métodos no funcionan porque el alcoholímetro mide igualmente el alcohol, aunque haya otras sustancias. Además, si la policía entiende que alguien está intentando realizar incorrectamente la prueba, pueden considerar que está negándose al control y eso constituye una falta muy grave.

13)  Mito: Se puede eliminar más rápidamente el alcohol del cuerpo haciendo ejercicio o vomitando

Respuesta: NO. Por esas vías se expulsa menos de un 2% del alcohol ingerido, lo que es absolutamente insuficiente para disminuir el nivel de alcoholemia o la borrachera.

14)  Mito: Tomar dos cucharadas de aceite hace que el alcohol no siente tan mal.

Respuesta: NO. Este método sólo recubre una mínima parte del estómago y permite el paso del alcohol, ya que el aceite es líquido.

15)  Mito: Las aguas tónicas, los antiácidos y otras sustancias que protegen el estómago disminuyen la borrachera.

Respuesta: NO. Aunque puedan reducir el malestar provocado por la mezcla de sabores o por el vómito, no afectan al nivel de alcoholemia ni contribuyen a recuperar antes la sobriedad.

16)  Mito: Ciertas sustancias estimulantes hacen que se pase la borrachera

Respuesta: NO. Una mala idea. Pueden despejar momentáneamente, pero como no eliminan ni metabolizan el alcohol, seguimos teniendo el mismo nivel de alcoholemia y los efectos permanecen. Además, la mezcla de algunas sustancias con el alcohol genera ciertos efectos que pueden dañar el hígado e incluso producir la muerte. La asociación de estimulantes con alcohol hace perder la percepción del estado de embriaguez, pero no sus efectos.

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