Claves para cuidar la salud arterial

Las arterias son aquellos vasos sanguíneos que salen desde el corazón y transportan el oxígeno y otros nutrientes a todos los órganos y células de nuestro cuerpo. Existen varios tipos de arterias, según la constitución de su pared y su función (y se dividen en elásticas, musculares, arteriolas, y capilares, con funciones de distribución y resistencia al flujo, y de intercambio de gases, nutrientes y desechos). Por lo tanto, resulta necesario que estos vasos se encuentren abiertos y no sufran estrechamiento o cierre. Caso contrario, y según la región comprometida, la persona podría sufrir un infarto cardíaco, un infarto  a nivel cerebral, con el consiguiente daño, lesión, y pérdida de función, sea que hablemos de merma en un músculo que se contrae débilmente, o de un déficit  sensitivo o motor a nivel cerebral. O de un proceso de dolor en nuestras piernas que nos obliga a detenernos y «mirar vidrieras», dado que se encuentran comprometidas las arterias que irrigan a nuestros miembros inferiores.

Prevención o profilaxis

No cabe duda que siempre se encuentra vigente el dicho  «es mejor prevenir que curar». Y en verdad todo aquello que podamos hacer por «la salud arterial» se traducirá inmediatamente en má salud corporal total.

Entre los consejos o sugerencias para cuidarnos están evitar el tabaco, tomar alcohol con moderación, seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, realizar actividad física según el consejo de su médico de cabecera, evitar el sobrepeso y la obesidad, monitorear la glucemia para descartar la presencia de diabetes, combatir en lo posible el famoso estrés y controlar la presión arterial.

Reflexión final

En la antigüedad, los griegos consideraban a las arterias tubos huecos que llevaban «aire a los tejidos», mientras que en la Edad Media se pensaba que transportaban un fluido que se menciona como «sangre espiritual» o «espíritu vital». Hoy por hoy sabemos que se trata de un sistema de alta presión donde se establece una diferencia de presión (fuerza sobre superficie) entre el ventrículo izquierdo (alta presión), y la aurícula derecha (baja presión), es decir entre una cámara expulsora y otra receptora. La  presión arterial sistólica o máxima se da en el pico de la contracción cardíaca, mientras la presión mínima o diastólica presente entre dos contracciones cardíacas. El grado de contracción de las arteriolas tiene mucho que ver con nuestra presión arterial.

Para concluir, un sistema arterial lleno de agua, proteínas, y glóbulos rojos que transportan el vital oxígeno, y que debe ser preservado y cuidado. Hay mucho para tallar, pero para finalizar, «el pulso» de nuestra vida depende en gran medida  reitero de la «salud arterial». Por todo lo mencionado a cuidarnos y consultar con su médico de cabecera es la premisa de la hora y de toda persona.

*El doctor Natalio Daitch es médico clínico.

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