Consumo de alcohol: ¿cuándo se convierte en un problema?

No controlar la cantidad que se bebe o cuando la vida personal se ve comprometida son señales de alerta. Cirrosis y pancreatitis son algunas de sus consecuencias.

Beber alcohol en reuniones sociales es una costumbre muy arraigada en la Argentina y en otros países del mundo. Sin embargo muchas veces es difícil distinguir cuándo “tomar normalmente” se transforma en un exceso.  En general se considera que la ingesta se convierte en un problema cuando afecta la vida personal y profesional o cuando la persona no puede controlar la cantidad  que bebe.

 

Varios factores aumentan el riesgo de alcoholismo:

 

-El  abuso y dependencia de alcohol es familiar y posee un origen genético. Las personas que tienen un familiar de primer grado con problemas de alcoholismo, tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir el mismo inconveniente.

 

-Afecta más a hombres entre los 18 y 25 años.

 

-En los mayores de 65 años suele ser más peligroso por la interacción entre el alcohol y otras drogas que comúnmente toman personas a esa edad. También se asocia a mayor número de traumatismos y fracturas por caídas.

 

-En los jóvenes el alcoholismo se asocia a accidentes automovilísticos, suicidios y homicidios. Las personas que comienzan a tomar desde muy joven (menos de 21 años) tienen un riesgo cuatro veces mayor de ser alcohólico.

 

-Se asocia a  otras enfermedades psiquiátricas como depresión o ansiedad extrema, se estima que un 37% de los alcohólicos tienen otro trastorno asociado. Es importante identificar estas patologías para ofrecer un tratamiento integral.

 

Muchas veces resulta complejo reconocer el abuso o dependencia de alcohol. Para identificarlo, los especialistas suelen interrogar a los pacientes sobre tres aspectos: pérdida del control sobre cuánto se bebe; desarrollo de tolerancia o la necesidad de ingerir más cantidad para experimentar el mismo efecto y manifestaciones negativas de conducta como problemas interpersonales, pérdida de trabajo, problemas legales.

 

Las consecuencias de beber en exceso son graves. En primer lugar es una de las causas de muerte prevenible más común. Aumenta el riesgo de accidentes de tránsito, de suicidio, de ahogamiento y otras lesiones. Produce síntomas físicos como temblores, problemas para dormir y altera la memoria. A largo plazo los alcohólicos desarrollan múltiples enfermedades severas: cirrosis o enfermedad terminal del hígado, pancreatitis, miocardiopatía y enfermedades neurológicas.  Aumenta el riesgo de cáncer de boca, faringe, esófago, hígado y de mama. 

 

El tratamiento comprende terapias psicológicas o counseling, medicación para contrarrestar el efecto placentero del alcohol y para aliviar los síntomas de abstinencia y la participación en grupos de autoayuda como alcohólicos anónimos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí