Afirman que caminar ayuda a mantener joven el cuerpo y la mente

Científicos aseguran que realizar la actividad por al menos 12 meses fomenta la conectividad de los circuitos cerebrales. La memoria y la atención, beneficiadas.

Todo el mundo sabe que caminar da flexibilidad al cuerpo de los mayores, pero ¿sabía que ayuda también a mantener ágil la mente? Un estudio muestra que caminar puede fomentar la conectividad de los circuitos cerebrales, que tiende a reducirse a medida que van apareciendo las canas.

«Los patrones de conexión disminuyen a medida que envejecemos», dijo el doctor Arthur F. Kramer, que dirigió el estudio en la Universidad de Illinois. «Las redes no están tan bien conectadas para apoyar las cosas que hacemos, como conducir», dijo. «Pero encontramos que tras un ejercicio aeróbico, las redes se vuelven más coherentes», añadió.

El estudio de Kramer, publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience, siguió a 70 adultos de entre 60 y 80 años durante 12 meses. Un grupo que ejercitaba estiramiento, tonificación y pesas servía como control frente al que evaluar a quienes anteriormente eran sedentarios. «Los individuos en el grupo que caminaba, el grupo de ejercicio aeróbico, obtuvieron lejos los principales beneficios», dijo, y no sólo físicos.

«También medimos la función cerebral», dijo Kramer, cuyo equipo usó las imágenes de la resonancia magnética funcional para examinar las conexiones cerebrales. Un grupo de personas entre 20 y 30 años también fue usado para contrastar los datos.

«El grupo de ejercicio aeróbico también mejoró en memoria, atención y en una serie de procesos cognitivos», dijo Kramer. «A medida que los mayores del grupo que caminaba adquirían mejor forma física, la coherencia entre las diferentes regiones de la red se incrementó y se volvió similar a la de los veinteañeros», explicó Kramer.

Pero los resultados no se dieron de la noche a la mañana. Los efectos en el grupo que caminó se vieron sólo después de que hicieran el ejercicio durante 12 meses. Las pruebas en los seis primeros meses no arrojaron una tendencia significativa.

Los hallazgos no son una sorpresa para la doctora Lynn Millar, experta del American College of Sports Medicine, que dijo que pese a que caminar puede parecer una actividad sencilla, el cerebro está trabajando para integrar la información de muchas fuentes diferentes.

«Cuando caminamos integramos los datos visuales, los de audición, además de los procedentes de articulaciones y músculos en referencia a dónde está el pie, cuánta fuerza es necesaria y cosas así», dijo Millar, profesora de terapias físicas en la Universidad Andrews, en Michigan.

«Es ese viejo concepto: si no lo usas, lo pierdes», dijo. «Para que algo sea beneficioso, debemos hacerlo repetidamente, y caminar es una actividad repetitiva», añadió.

Millar, autora del «Plan de acción para la artritis», indicó que aunque algunos cambios son inevitables con la edad, no tienen que producirse tan rápido como se dan en algunas personas. «Sabemos que el tiempo de reacción se ralentiza con la edad, pero la actividad es un gran modificador», dijo.

Kramer, que también trabaja con el ejército y con personas con minusvalías, continúa trabajando en interceder en los efectos negativos del envejecimiento con las opciones de estilo de vida. «Estamos interesados en la comprensión de la plasticidad cerebral pero también en hacer algo al respecto», dijo. «Podemos esperar a la pastilla maravillosa o podemos hacer algo ya», añadió.

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