PRESBIACUSIA |

Cómo detectar la pérdida gradual de audición que padece la mitad de los mayores de 50 años

Uno de los cuadros clínicos asociados al paso de los años es la pérdida de audición. La presbiacusia es una patología que impacta en la calidad de vida de quienes la padecen, pero que puede ser contrarrestada con diversas soluciones.

Cómo detectar a tiempo si estás perdiendo la audición (Foto: Pixabay)
Cómo detectar a tiempo si estás perdiendo la audición (Foto: Pixabay)

Se denomina presbiacusia a la pérdida gradual de la audición vinculada al paso del tiempo, el cual genera cambios en las funciones del organismo. Esta patología “es el resultado de los cambios producidos por el envejecimiento del oído y de las vías nerviosas”, explica la doctora María Andrea Ricardo, Médica Otorrinolaringóloga.

“Su grado de desarrollo –asegura la doctora Ricardo– está asociado a factores genéticos; a cambios en sistema cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes, el aumento del colesterol o los triglicéridos; y al consumo de fármacos como la aspirina o de ciertos antibióticos. Otro factor importante es la exposición al ruido intenso”.

También puede deberse a la presencia de enfermedades autoinmunes o a la realización de tratamientos como Quimio o Radioterapia. “Considerando todos estos factores que pueden influir en el desarrollo de este cuadro, no podemos evitar la presbiacusia pero sí prevenir el empeoramiento”, afirma la otorrinolaringóloga.

Signos de alerta

Los primeros síntomas de la presbiacusia pueden comenzar a partir de los 40 años. Al principio, la persona afectada no se da cuenta de su situación, le es imperceptible, pero con los años las capacidades comienzan a comprometerse de forma más notoria.

Los síntomas más frecuentes son:

Lo que otros dicen se percibe como un murmullo.

Complicaciones en la comprensión de las conversaciones.

Ciertos sonidos pueden llegar a resultar fuertes.

Puede haber presencia de zumbidos sin motivo aparente (tinnitus).

Facilidad de percepción de voces masculinas (graves) antes que femeninas (agudas).

Pérdida de los sonidos agudos, como el cantar de los pájaros o los silbidos. Cuando la condición progresa, afecta tanto los sonidos agudos como los graves.

Al respecto, la doctora Ricardo explica que “ante la menor sospecha de disminución en la audición, el paciente debe concurrir a un profesional que le indicará estudios para determinar el nivel de audición y la dificultad que origina para discriminar la palabra”. Y agrega: “Muchas veces las personas no notan una disminución en la audición sino que presentan dificultad para entender las palabras. Esto es mucho más evidente en ambientes ruidosos. Es muy común que refieran al tono de voz o la forma de hablar de ciertas personas como la causa del problema («mis nietos hablan con una papa en la boca» o «mi esposa habla muy bajo») cuando, en realidad, es producto de la pérdida auditiva”.

Consecuencias en la calidad de vida

Debido a que el envejecimiento es un proceso fisiológico que implica la involución natural de ciertas funciones, entre ellas el oído, hasta las personas que tienen una buena audición a lo largo de toda la vida, podría perderla al envejecer.

En estos casos, esta patología puede llegar a afectar psicológicamente a la persona que la padece, ya que muchas veces la falta de comprensión del medio que lo rodea lo puede llevar al aislamiento y a sufrir depresión, generando una sensación generalizada de inseguridad y baja autoestima.

Prevención y soluciones para la pérdida auditiva

La otorrinolaringóloga Ricardo advierte que no existen tratamientos efectivos para evitar la aparición de la presbiacusia o retroceder sus efectos, pero podemos considerar algunas medidas preventivas para disminuir su empeoramiento:

Prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, colesterol, triglicéridos y glucemia, sumado al control por parte del profesional del consumo de medicamentos.

Evitar la exposición a sonidos intensos. Toda fuente de sonido artificial por más avanzada tecnológicamente es perjudicial para el oído.

Disminuir el uso de auriculares o de equipos de audio, aún a escaso volumen.

Consultar al profesional ante la menor sospecha de dificultad auditiva, zumbidos, o si padece de alguna afección en el oído como infecciones frecuentes.

Una vez determinado el grado de pérdida auditiva, se evaluará la necesidad de utilizar audífonos (unos dispositivos que ayudan a amplificar los sonidos). También existen otras soluciones como los implantes de conducción ósea, los implantes del oído medio y los implantes cocleares que ayudan a recuperar la audición. Estos últimos no utilizan un amplificador, como un audífono, sino que estimulan el oído interno con pulsos eléctricos para ayudar a replicar la audición.

Advierten la falta de chequeos en los oídos

Según el Estudio sobre Audición de la Población Argentina, realizado en 2019 (antes de la pandemia de Covid-19) sobre 400 casos, más del 61% de las personas relevadas nunca se habían revisado su audición o lo hicieron hace muchos años. El estudio también confirmó que más del 52% de los encuestados de más de 50 años reconocieron que les ha empeorado su audición con la edad.

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