EEUU: analizan efectos de los jabones antibacterianos

La FDA instó a las empresas a demostrar la eficiencia y la seguridad de estos productos. Estudios previos habían dictaminado que el uso prolongado de sus químicos podría llevar a desequilibrios hormonales hasta alteraciones musculares. 

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos instaron a los fabricantes de jabones que contienen químicos antibacterianos que demuestren que sus productos, utilizados a diario por millones de estadounidenses, son realmente eficaces e inocuos para la salud.

Según las nuevas normas propuestas por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos, los fabricantes que no cumplan con estas exigencias deberán cambiar la fórmula de sus jabones antibacterianos o su etiquetado a fin de permanecer en el mercado.

La decisión tiene lugar como parte de una revisión más amplia de agentes antibacterianos realizada por la FDA para garantizar su eficacia e inocuidad, dijo la agencia. Esta decisión no concierne a los desinfectantes de manos ni a otros productos antibacterinos a base de alcohol usados por médicos y en medios hospitalarios.

La decisión de la FDA será objeto de un período de consulta pública de 180 días antes de entrar, si es el caso, en vigor. Por el momento no implica la retirada del mercado de estos productos.

Aunque los consumidores consideran estos jabones antibacterianos seguros y eficaces para luchar contra la propagación de gérmenes, no existe hasta ahora ninguna evidencia científica de que sean más efectivos que los jabones comunes, dijo la FDA.

Los jabones antibacterianos contienen químicos «que pueden conllevar riesgos innecesarios, dado que sus beneficios no han sido probados», dijo la FDA en un comunicado.

Estudios muestran que el uso regular y prolongado de ciertos agentes químicos presentes en los jabones antibacterianos, como el triclosan en los higienizadores líquidos y el triclocarbano en las presentaciones en barra, podría conllevar a la resistencia bacteriana o causar desequilibrios hormonales.

El triclosán, un antibacteriano utilizado desde hace más de 40 años en muchos productos de higiene personal, como el jabón líquido, la pasta de dientes y los desodorantes, no sólo es sospechoso de ser un disruptor endocrino, sino que altera la función muscular.

El toxicólogo Isaac Pesah, de la Universidad de California en Davis, estudió en particular sus efectos adversos en el músculo cardíaco de ratones y pequeños peces.

«Los jabones antibacterianos y productos similares se utilizan con mucha frecuencia en los hogares, ámbitos laborales, escuelas y lugares públicos, en los que los riesgos de infección son relativamente bajos», dijo la doctora Janet Woodcock, directora del Centro de investigación y evaluación de medicamentos de la FDA.

«Debido a esta importante exposición a estos agentes, creemos que su beneficio debe ser claramente establecido con respecto a todos los riesgos potenciales», agregó.

El extendido uso de estos productos antibacterianos, la acumulación de información científica que muestra algunos riesgos, así como las preocupaciones planteadas por médicos y grupos de consumidores han llevado a la FDA a reevaluar los productos químicos activos en estos productos considerados como «generalmente seguros y eficaces».

Ninguno de los grupos de cosméticos concernidos había hecho comentarios el lunes sobre la decisión de la FDA.

Pero el senador Edward Markey, un demócrata del estado de Massachusetts (noreste), celebró inmediatamente la iniciativa.

«Algunas sustancias químicas como el triclosán se utilizan en un agujero negro regulatorio a pesar de las serias preocupaciones sobre sus efectos en la salud, en particular en el desarrollo de los niños», dijo en un comunicado.

Estas mismas preocupaciones también fueron planteadas en Europa, donde La Comisión Europea abrió una consulta pública en agosto de 2012 sobre el triclosán.

Un comité científico europeo concluyó en un estudio publicado en 2009 que las concentraciones superiores a 0,3% en cosméticos y jabones «no son seguras para el consumo». Estos expertos advirtieron entonces en especial contra el riesgo de desarrollo de resistencia microbiana.

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