¿Estamos preparados para las catástrofes naturales?

Los servicios de salud se organizan para atender a las personas con riesgo de vida y el apoyo psiquiátrico puede llegar tarde, lo que produce horror y desesperanza. Especialistas argentinos relataron cuáles son las consecuencias a futuro.

Especialistas relatan que los sobrevivientes suelen revivir el momento de la catástrofe

La tragedia ocurrida en Japón el viernes reavivó algunos interrogantes. ¿Estamos los seres humanos listos para enfrentar un drama de estas características?. ¿Puede aún una de las economías más prósperas del mundo hacerse cargo de la reconstrucción de ciudades enteras? ¿De dónde es posible sacar fuerzas para hacerlo?

 

Lo cierto es que a priori la respuesta parece ser incierta, principalmente porque se trata de desastres naturales, que no sólo son imprevisibles sino que además generan mucho temor en quienes lo viven e inclusive en aquellos que lo miran por televisión.

 

De hecho, según la licenciada en Psicología y especialista en Trastornos de Ansiedad, Gabriela Martínez Castro, «el temor, la desesperanza y el horror son las manifestaciones típicas de quienes deben enfrentar este tipo de situaciones».

 

La especialista, titular del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), expuso: «En los casos más extremos las personas también atraviesan un sentimiento de reexperimentación, que consiste en volver a vivir con todos los sentidos la situación traumática que se atravesó. La persona se comporta, a posteriori, como si estuviera en el momento del acontecimiento, más allá de que suele evitar los estímulos que tengan que ver con el momento del trauma».

 

Justamente por estas razones, aún ante el caos, los servicios de salud y asistencia suelen organizarse para atender primero a las personas que revisten mayor gravedad, y después sí pasar a ocuparse de aquellas que no corren riesgo de muerte pero que deben ser ayudadas para poder continuar con su vida.

 

Otros de los objetivos primordiales de los especialistas son aquellos que perdieron todo pues en algunas ocasiones la sensación de desarraigo puede causar estragos a nivel psíquico.

 

De ahí que sea tan importante poner en marcha el tratamiento psicológico rápidamente, siempre teniendo en cuenta determinadas variables entre las que se destacan el tiempo o nivel de exposición respecto al episodio traumático, los daños tanto materiales como emocionales que ese problema haya generado y la pérdida de familiares o amigos cercanos, por mencionar sólo algunos de los más importantes.

 

«En lo que hace a las intervenciones psicológicas en caso de desastres, está establecido a nivel internacional que existen grupos de riesgo. En esa clasificación se incluyen pacientes con antecedentes psiquiátricos, personas que ya hayan vivido situaciones traumáticas previas significativas, aquellos que hayan respondido con un cuadro de estrés post-traumático ante una situación anterior, adultos mayores, adolescentes y niños», expuso el doctor Roberto Sivak, médico psiquiatra y psicoterapeuta, ex presidente del Capitulo de Psicotraumatología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) y coordinador del Grupo de Trabajo de Estrés Trauma Psíquico y Psicosomática de la División Salud Mental del Hospital Álvarez.

 

«No obstante también hay otros grupos que deben tenerse en cuenta. Entre éstos se destacan por ejemplo las personas con cuadros depresivos, los que viven solos o los que al momento del desastre estaban sin trabajo», añadió Sivak, también miembro activo de la sección de Intervención en Desastres de la Asociación Mundial de Psiquiatría World Psychiatric Association.

 

Signos de alarma posteriores a un trauma

 

• Imposibilidad de concentrarse en las actividades de la vida cotidiana

 

• Desinterés por los planes que se tenían acordados previamente

 

• Sensación de desapego afectivo respecto a los demás

 

• Imposibilidad o dificultad para conciliar el sueño

 

• Aparición y desarrollo de ataques de ira

Fuentes: Pro-Salud News

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