Llegó al país un novedoso simulador de paciente humano

Por Celina Abud.- Está compuesto por un maniquí que, por un panel de control, puede reproducir todas las respuestas humanas a las intervenciones terapéuticas. Es único en América Latina, tiene pulso, sus pupilas responden a la luz y hasta sangra.

Respira, tiene pulso, parpadea, sus pupilas reaccionan a la luz y hasta sangra. Pero no se trata de una persona sino de un simulador de paciente humano de última generación, adquirido  por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación  de Buenos Aires, para ser destinado a la capacitación.

 

Mediante esta tecnología, que posee un costo de medio millón de dólares, se pueden reflejar de manera muy realista las reacciones humanas frente a distintas dosis de sedantes, así como también recrear situaciones complejas que pueden presentarse en un quirófano, entre ellas, una intubación dificultosa.

 

Compuesto por un maniquí de sexo intercambiable, del tamaño de un paciente real y de un panel de control para manejarlo, el simulador fue especialmente diseñado para la formación en anestesia, cuidados clínicos y respiratorios. Pero también puede ser empleado para el entrenamiento en trauma, ya que posee un kit con porciones de piel que simulan sangrado,  fracturas expuestas  y quemaduras de tercer grado, así como también expresiones de shock.

 

“Hace 15 años, la Anestesiología era la especialidad que ocupaba el primer lugar entre los  juicios por mala praxis. Hoy, gracias a todos los avances en capacitación, ocupa el lugar número siete, por lo cual no somos una población de riesgo frente a estos procedimientos prequirúrgicos”, dijo a DocSalud.com el doctor Daniel Marcelo Campos, vicepresidente de la asociación, a la par que agregó que en la entidad adquirieron el primer simulador en 1995.

 

Este nuevo modelo, sin embargo, posee muchas ventajas con respecto al anterior, porque admite que se le administren distintas drogas y reconoce las dosis por peso, ya que posee en su interior una balanza de precisión. Por otra parte, puede programarse para que presente distintos escenarios, como por ejemplo, que el paciente tenga una edad de 85 años, además de una patología que vuelva a la sedación riesgosa. 

 

Aparte de reproducir signos vitales como los sonidos del corazón y la respiración abdominal, el maniquí es capaz de sangrar, orinar y tener mucosidad, ya que tiene la opción de ser conectado a un tanque que reproduce estos tres líquidos. A su vez, desde el panel de control, puede reproducir el intercambio de gases respiratorios, ya que desde distintas vías, la máquina suministra oxígeno, dióxido de carbono, nitrógeno y aire comprimido.

 

Por último, el modelo de paciente humano resulta una gran herramienta didáctica ya que la simulación puede ser observada online por alumnos en cualquier parte del mundo, a través de un sistema llamado METIVISIÓN, que requiere de una contraseña. También posee una herramienta audiovisual que permite grabar los procedimientos para su posterior discusión y cada sesión puede ser detenida y reiniciada por el operador.

 

“Con el avance de la tecnología tuvimos que incorporar un nuevo simulador”, indicó el doctor Carlos Carabajal, presidente de la asociación, que brinda capacitación gratuita a los graduados de medicina que elige esta especialidad

 

 A su vez, enfatizó en que desde la entidad siguen “volcando sus esfuerzos en la capacitación permanente” y por último, destacó el nivel científico de los anestesiólogos argentinos, reconocidos en el mundo.

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