Vacunas, también para tratar el cáncer

Aunque las inmunizaciones más conocidas protegen contra microbios que pueden luego causar estas enfermedades, existen otras que refuerzan las defensas naturales del cuerpo contra las células malignas. Son así alternativas terapéuticas para afecciones ya existentes.

Desde hace mucho tiempo, se conoce el papel que desempeña el sistema inmunológico en la defensa contra los microbios que causan enfermedades. Más recientemente, se descubrió que también puede proteger al cuerpo contra la amenaza que representa determinado tipo de células anormales, enfermas o dañadas, e incluso las cancerosas. También en estos casos, el uso de vacunas puede estimular a los linfocitos y a otras células inmunológicas para que reconozcan ciertas células blanco y eviten su proliferación. 

Esto llevó al desarrollo de vacunas de tratamiento (o terapéuticas) contra el cáncer, que refuerzan las defensas naturales del cuerpo contra esta enfermedad y de esta manera apuntan a tratar las ya existentes. Se suman así a las vacunas preventivas (o profilácticas), que impiden que este proceso maligno se desarrolle en las personas sanas, al proteger contra los gérmenes infecciosos que causan o que contribuyen a que se presente el cáncer. Dentro de este grupo, las principales son las vacunas contra la hepatitis B, que causa cáncer de hígado, y contra los virus del papiloma humano (HPV), que provocan cáncer de cuello uterino y que también se asocian a tumores malignos de vagina, vulva, ano y pene, así como a algunos de boca y garganta.

En 2010, se aprobó la primera vacuna para el tratamiento del cáncer, sipuleucel-T (ProvengeMR), útil para algunos hombres con cáncer avanzado de próstata. La misma estimula al sistema inmunitario para que reconozca una proteína que se encuentra en la mayoría de las células malignas de próstata, la fosfatasa ácida prostática (PAP, por sus siglas en inglés), y genere una respuesta de defensa. Según un estudio clínico publicado en la revista científica New England Journal of Medicine, la vacuna prolongó en alrededor de cuatro meses la supervivencia de hombres que tienen un cierto tipo de este tumor.

A diferencia de otras inmunizaciones, sipuleucel-T está hecha a la medida de cada paciente. Se produce mediante un procedimiento que aísla de la sangre del afectado un tipo de célula del sistema inmunitario, llamadas células presentadoras de antígeno. Estas se envían al laboratorio productor y, luego de una serie de tratamientos, se convierten en el componente activo de la vacuna. Es decir, que cada individuo con la enfermedad recibe sus propias células pretratadas para que estimulen a los linfocitos T del sistema inmunitario y éstos, a su vez, destruyan las células tumorales que tienen PAP.

En la actualidad, están muy avanzadas las investigaciones sobre vacunas para el tratamiento de otros cánceres, como el melanoma metastásico, el linfoma y los tumores de páncreas y colon y recto.  Se pueden utilizar en combinación con otros tratamientos, como quimioterapia, cirugía y radioterapia, y una de sus ventajas es que presentan escasa toxicidad. 

Hacia una vacuna universal contra el cáncer

En abril de 2012, se conocieron los resultados del primer estudio realizado con pacientes que tienen niveles aumentados de la molécula MUC1. La misma se encuentra habitualmente en la superficie de las células y cuando éstas se transforman en cancerígenas, generan una sobre producción de MUC1. Lo interesante es que este proceso ocurre en un 80 a 90% de los cánceres, entre ellos, muchos tipos de tumores de órganos sólidos (ovario, próstata, intestino, páncreas, mama) y también en algunos cánceres de la sangre, como el mieloma múltiple. Los datos obtenidos durante esta investigación sugieren que la nueva vacuna MUC1 estimularía a las células inmunológicas del paciente, específicamente a los linfocitos T, para que reconozcan y destruyan las células cancerosas que tienen altos niveles de esta molécula, sin afectar a las células normales.

Los autores de esta investigación, que pertenecen a la Universidad de Tel Aviv, evaluaron este nuevo tratamiento en 10 pacientes con mieloma múltiple y obtuvieron  muy buenos resultados. La noticia es muy alentadora, aunque fue recibida con reservas por la comunidad médica, dado que la vacuna  está aún en una fase de investigación.

Fuentes: GlobalData, Medscape

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