Cómo revertir la caída de pelo por estrés

La pérdida del cabello tiene muchas causas orgánicas y las más difíciles de combatir son las ocasionadas por la ansiedad y el estrés.

Claves para lograr que el pelo vuelva a crecer después de un episodio de estrés (Foto: Pixabay)

Es muy común que se caiga el pelo debido al estrés, escuchar gente quejarse de la cantidad de pelo que pierde, o dejar mechones enteros en la ducha. Especialmente en un mundo donde los niveles de estrés son constantes y altos, es normal que todos vivamos las secuelas y los resultados de vivir estresados. Estamos tan enfocados en los protocolos de seguridad, la higiene para prevenir el coronavirus, y vivir tan alterados tiene sus efectos secundarios.

“Ocurre en muchos pacientes de esta enfermedad. Pasados dos o tres meses experimentan una caída masiva”, asegura Sergio Vañó, coordinador del grupo de tricología de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Pero no solo le pasa a quienes han padecido la enfermedad. La tensión que provoca la pandemia de coronavirus es suficiente para que el pelo comience a caerse.

El proceso se conoce como efluvio telógeno agudo, y “puede darse por una enfermedad o por una situación de mucha tensión como está siendo la pandemia”, insiste Gloria Garnacho, dermatóloga de la Fundación Piel Sana de la AEDV. «De hecho, este año hemos notado un aumento considerable de pacientes que vienen por este problema a consulta”, aclara. Y no distingue edad ni género. “A los niños víctimas de bullying les pasa mucho. También les ocurre a algunos se les ponen determinadas vacunas por el estrés físico”, continúa. Aunque lo cierto es que “suele ser mucho más notable en las mujeres y hombres que llevan el pelo largo, y más aún si es oscuro, ya que se notan mucho más los mechones”, observa Vañó.

 

Tres meses para que vuelva a crecer

Una melena sana tiene un ciclo que consta de varias fases. Primero, la anágena, en la que el pelo nace y crece. Después, la catágena, en la que deja de crecer. Por último, la telógena, en la que cae. Esto ocurre constantemente sin producir ningún tipo de alarma, ya que pasa de forma no sincronizada; es decir, normalmente el pelo se cae, pero no a la vez. La cosa cambia cuando nos sometemos a una situación estresante, ya sea psicológica o físicamente. Entonces sí puede haber “una alteración del ciclo en la que se sincronizan muchos folículos y el pelo cae de forma exagerada”, explica Garnacho.

Es fácil de distinguir de otros tipos de pérdidas de pelo como la alopecia androgenética, que viene de familia, por la manera en la que cae. En el efluvio telógeno agudo se pierde volumen y cantidad de pelo, lo que se nota en una coleta más fina de lo normal. Además, la caída es por toda la cabeza, sobre todo en los laterales y en la parte trasera; se palpa el cuero cabelludo con más facilidad, pero no clarea. En cambio, en la alopecia androgenética lo que se pierde es la densidad del pelo y sobre todo en la parte de arriba de la cabeza, donde se pueden observar claros.

La buena noticia es que tiene solución y que, en muchos casos, no hace falta hacer nada más que esperar. “El efluvio telógeno agudo es un proceso autorresolutivo y no conduce a la calvicie permanente. Saber esto es algo que tranquiliza mucho a los pacientes, que vienen con mucha ansiedad a la consulta. De forma natural, la caída del pelo se va frenando progresivamente, el folículo entra en la fase de crecimiento de nuevo. El pelo vuelve a crecer poco a poco a partir del tercer o cuarto mes”, tranquiliza Vañó. Aunque es cierto que este proceso puede ser largo (hasta 12 meses) o puede llegar a cronificarse, por lo que en muchos casos se acelera con tratamientos. “Se puede tratar con nutricosmética, que son pastillas de vitaminas, aunque lo más efectivo es hacerlo con plasma rico en plaquetas o con minoxidil”, añade el experto.

Nada de intentar probarlo en casa sin las indicaciones de un experto. El primero —el tratamiento con plasma— consiste en inyecciones que se hacen en clínicas especializadas. El segundo “suele requerir receta médica, aunque algunos productos con muy poca concentración se pueden comprar sin ella. No es recomendable, ya que no usarlo bien puede causar efectos secundarios como una hipotensión seguida de una taquicardia reactiva o hipertricosis, que es el crecimiento en exceso de pelo”, aclara la dermatóloga.

Por lo demás, aseguran los expertos, se puede continuar usando los productos que se utilizan habitualmente: champú, mascarilla, acondicionador, tinturas, secador, plancha… “Lo único es evitar los tratamientos con formol, pero esto como norma general porque daña el folículo y no tiene arreglo”, concluye la experta.

 

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