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Cuello duro: aflojalo en 8 pasos

Cómo deshacerse de un cuello tieso sin necesidad de tomar relajantes musculares a diario, simplemente empezando por distender los músculos.

Cómo aflojar el cuello duro (Foto: Pixabay)
Cómo aflojar el cuello duro (Foto: Pixabay)

Un cuello duro generalmente no es indicativo de un problema médico grave, pero puede impedir las actividades diarias y dificultar conciliar el sueño. Las causas pueden ser de lo más diversas, por ejemplo, una mala postura en el trabajo, dormir mal, esfuerzos físicos excesivos, ansiedad o problemas de salud. Lo importante, es saber que antes de llenarse de medicamentos, antiinflamatorios y remedios, podemos cambiar algunos hábitos y mejorar en nuestra propia casa.

Paso a paso

Aquí, van algunas ideas para implementar a diario.

1- Toalla caliente: colocar una toalla de mano en un bol lleno de agua caliente y sumergir. Otra opción es calentar la toalla con un secador, de 5 a 7 minutos. Ya caliente, ponerla sobre el cuello y dejar reposar.

2- Calor húmedo: ayuda a relajar los músculos contraídos, además el calor húmedo es mejor que el seco, porque penetra más en el cuello de manera eficiente. Aplicar una almohadilla de calor húmedo en la nuca o en el cuello como mínimo 20 minutos, 3 veces al día. Otra opción es ponerse una botella de agua caliente o tomar un baño caliente.

3- Bolsa de hielo: el frío entumece el dolor local y limita la acumulación de ácido láctico, el causante del dolor. Usar una bolsa de hielo y ponerla sobre la parte del cuello que esté rígida (suele ser la nuca) durante 10 a 15 minutos cada 2 horas. Se puede usar un tratamiento frío para el dolor agudo en las primeras 48 a 72 horas y luego cambiar al calor.

4- Analgésico tópico: el alivio inmediato también puede lograrse con el uso de pomadas con mentol. También puede hacer su propio analgésico, para eso derretir 2 cucharadas de aceite de coco con 1 cucharada de cera de abeja en una ollita pequeña a fuego medio. Añadir 5 gotas de aceite de hierbabuena y 5 gotas de aceite de eucalipto. Pasar la mezcla a un recipiente con tapa, por ejemplo, un tarro de vidrio y dejar enfriar. Una vez frío, aplicar al cuello y sus alrededores.

5- Cambiar la almohada: si se despierta con el cuello duro seguido, llegó la hora de cambiar la almohada y buscar una que dé apoyo y minimice la rigidez en el cuello. Las almohadas de espuma viscoelástica son una buena elección, ya que brindan un apoyo constante para que el cuello pueda relajarse por completo durante las horas de sueño. Los que duermen de costado deben buscar una almohada que mantenga la cabeza en posición horizontal y no la deje colgando sobre el colchón. Los que duermen boca arriba deben usar una almohada que mantenga la cabeza en posición horizontal y que no lleve la pera hacia el pecho. Otra alternativa es dormir sin almohada, para probar qué pasa.

6- Evitar dormir boca abajo: dormir boca abajo puede ser duro para la columna vertebral y para el cuello, dado que el cuello está de costado lado toda la noche. Procure dormir de costado o boca arriba. Aunque termine durmiendo boca abajo durante la madrugada, estará durmiendo menos tiempo boca abajo que si arranca a dormir así.

7- Dormir de 7 a 8 horas diarias: descansar lo suficiente le permitirá a su cuerpo restaurarse a sí mismo. Las interrupciones al despertarse en la madrugada o al tener dificultades para conciliar el sueño pueden exacerbar el dolor de cuello, debido a que el cuerpo no recibe las horas suficientes de descanso para sanarse.

8– Un baño caliente: un baño caliente con sales de Epsom o sulfato de magnesio dan bastante alivio para sacarle dolor al cuadro. Otra alternativa, preparar un baño con una infusión de 3 cáscaras de naranja, 4 hojas de lechuga y 2 cucharada de miel los cuales deben ser mezclados en medio litro de agua y luego hervidos durante 20 minutos. Añadirla luego al agua. Este baño relajante ayudará mucho si el dolor de cuello es causado por tensión.

Los ejercicios que ayudan

Aplicar técnicas de relajación. Debido que una gran parte de los dolores de cuello son causados por estrés, es necesario aprender técnicas como relajación progresiva o respiración abdominal.

Para la relajación progresiva, se debe procurar un lugar tranquilo donde nadie lo pueda distraer. Luego, se debe sentar o acostarse y cerrar los ojos. Luego, empezando con la cabeza y el cuello y bajando por todo el cuerpo, ponga tensos los músculos y luego libere la tensión.

Para la respiración abdominal, siéntese tranquilo y respire profundo dejando que el aire baje hasta su abdomen. Luego exhale completamente, apretando suavemente el estómago. Respire profundo de esta forma por varios minutos.

¿Cuándo consultar?

Hay que buscar atención médica si se observan algunos de los siguientes síntomas:

– Fiebre.

– Vómitos y náuseas.

– Dificultad para bajar la pera hasta el pecho.

– Dolor en el pecho o dolor en el brazo izquierdo.

– Mareos.

  • Si cuesta sentarse, ponerse de pie o caminar, acudir a un médico de inmediato.

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