Brasil legalizó el aborto para fetos sin cerebro

Lo dictaminó el SupremoTribunal Federal del país. Alegaron que obligar a la mujer a cursar el embarazo tras el diagnóstico implica un riesgo a su salud física y psicológica. Hasta ahora, sólo estaban despenalizados los procedimientos en caso de violación o riesgo de vida para la madre.

La corte suprema de Brasil declaró legal  el aborto en los casos de fetos sin cerebro, dando por concluido un debate iniciado hace más de ocho años y en medio de protestas de grupos religiosos.

Hasta ahora, el país solo despenalizaba la interrupción voluntaria del embarazo solo en casos de violación y riesgo de vida para la madre. Pero desde ayer, con ocho votos a favor y dos en contra, el Supremo Tribunal Federal (STF) concluyó que obligar a la mujer a mantener el embarazo ante un diagnóstico de anencefalia implica un riesgo a su salud física y psicológica.

«Dar a luz es dar la vida, no la muerte», afirmó el juez Ayres Britto, al asegurar que la interrupción del embarazo en esos casos no puede ser llamada de aborto, porque lo que las mujeres cargan en el vientre es un feto sin expectativa de vida fuera del útero. 

«Cuando la cuna se transforma en un ataúd pequeño, la vida se tuerce», argumentó por su parte la juez Carmen Lucia. También el procurador general de Brasil, Roberto Gurgel, defendió que sea la mujer quien decida. «La anticipación terapéutica del parto en la anencefalia constituye ejercicio del derecho fundamental de la gestante», dijo.

«En este tribunal está en juego una cuestión decisiva: los derechos reproductivos de la mujer, su derecho a no ser un útero a disposición de la sociedad», expresó el abogado Luis Roberto Barroso.

Como contrapartida, activistas antiaborto se congregaron a las puertas de la máxima corte, el Supremo Tribunal Federal. El miércoles, religiosos de varias órdenes se presentaron en el lugar para rezar, rodeados de imágenes de la patrona de Brasil (‘Nuestra Señora de Aparecida’) y de fetos.

«Los anencéfalos son seres humanos vivos, por lo que la sociedad, por medio de sus instituciones, debe tutelar el respeto pleno a su humana dignidad y a su vida frágil y breve», afirmó el cardenal Odilo Scherer, al condenar el aborto. 

La anencefalia significa ausencia de bóveda craneal y hemisferios cerebrales y los fetos que la padecen están condenados a morir, generalmente horas o minutos después de nacer.

El caso llegó a la máxima corte en 2004, cuando un juez autorizó el aborto por anencefalia, pero sus colegas anularon la decisión tres meses después.

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