¿Cómo enfrentar a la hepatitis de la A a la C?

Según la OMS, esta patología se cobra la vida de una persona cada dos minutos alrededor del mundo. La mayoría de quienes la padecen, desconocen que están infectados. Por este motivo, deben realizarse las pruebas de detección.

La hepatitis, por definición, es una inflamación en el hígado, que puede estar producida por virus, alcohol, algunas patologías hereditarias, secundarias a fármacos o por orígenes autoinmunes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aquellas de origen viral afectan a alrededor de 424 millones de personas en el mundo, de las cuales 1,4 millones muere cada año como consecuencia de la infección, que puede derivar en falla hepática aguda, cirrosis y cáncer de hígado. Se la considera una epidemia silenciosa porque la mayoría de quienes la padecen desconocen que están infectados. Por este motivo, realizarse las pruebas de detección es una de las claves para contener esta amenaza sanitaria.

Dentro de los agentes infecciosos capases  de provocar esta enfermedad inflamatoria del hígado se conocen cinco tipos principales de virus de la hepatitis: A, B, C, D y E. Pueden transmitirse a través de una variedad de vías como las relaciones sexuales no protegidas, prácticas inseguras de inyección y perforaciones en el cuerpo (piercing) o a través del consumo de agua y alimentos contaminados.

Las más importantes son la hepatitis B (HVB) y la hepatitis C (HVC) que son aquellas adquiridas por transmisión sexual o por contacto con sangre infectada. Cada año, son responsables de un millón de defunciones y son la causa del 78% de los casos de cáncer de hígado en el mundo. Casi uno de cada tres habitantes del planeta está infectado por el HVB y uno de cada doce, más de 520 millones de personas, padece una infección crónica por este patógeno mientras otros 170 millones están infectados por HVC.

En las Américas, entre 8 y 11 millones de personas padecen infección crónica con el virus de la hepatitis B, y 7 millones, hepatitis C. Esta enfermedad supone una pesada carga para los sistemas de salud, por los elevados costos que entraña su tratamiento, y que es en muchos países la principal causa de trasplantes de hígado.

El hecho de que la mayor parte de las personas no presenta síntomas, y suele no tenerlos durante decenios hasta que desarrollan la enfermedad hepática crónica, ha contribuido a que el problema sea pobremente diagnosticado y sea insuficientemente tratado.

La OMS ha declarado el día 28 de julio como el Día Mundial contra la Hepatitis, en honor a la fecha de nacimiento del Nobel de Medicina de 1976, Baruch  Blumberg, quien descubrió el virus que causaba la hepatitis B y desarrolló la primera vacuna contra esta enfermedad. Esta jornada busca atraer la atención de la comunidad internacional en la prevención de estas enfermedades y en la detección temprana de la infección, que brinda una mayor ventaja para acceder a un tratamiento adecuado.

Durante el embarazo las futuras mamas son testeadas para descartar algunas infecciones y, dentro de ellas, se encuentra la hepatitis B. Actualmente, si se confirma el diagnóstico, el consenso de HVB en Argentina recomienda iniciar el tratamiento durante la gestación para prevenir que el bebe contraiga la infección.

Esta infección es prevenible gracias a que actualmente está disponible la vacuna en forma gratuita para todas las personas  centros de atención sanitaria públicos o centros privados, como Helios Salud.

Las vacunas y la prevención

Las inmunizaciones contra Hepatitis A y B están disponibles  desde hace más de 15 años. Durante la última década, estas vacunas se incluyeron en el Calendario Nacional de Vacunación (CNV) de nuestro país y, su incorporación ha cambiado el cuadro de situación epidemiológico de la enfermedad.

La vacunación contra la hepatitis A al año de vida tuvo un gran impacto en pediatría. Esta infección era la causa más frecuente de trasplante de hígado en niños, una tasa que ahora se redujo en forma significativa en nuestro país.

La vacunación contra hepatitis B está incorporada al CNV desde el 2000 para su indicación para recién nacidos. También se vacunan los niños de 11 años que no se hubieran inmunizado antes.

Asimismo, es obligatoria su aplicación para el personal de la salud desde 1992 y está recomendada para grupos en riesgo. Si bien a partir de estas intervenciones ha disminuido el número de infecciones por hepatitis B en niños, la incidencia en la población adolescente y adulta no ha descendido.  Como consecuencia de ello y para fortalecer el proceso de control y eliminación de la hepatitis B en la Argentina, el Ministerio de salud de la Nación lanzó la Campaña de Vacunación Universal para todo habitante del país a partir de 2012. Se espera que, alcanzando optimas coberturas de vacunación, se pueda  disminuir la incidencia, complicaciones y mortalidad asociadas a la infección por el virus de  hepatitis B en todas las edades 

El virus c: sin vacuna, pero con tratamiento

Hepatitis C, una afección que puede ser curada en muchos casos si es tratada a tiempo. La infección aguda por el HVC no suele presentar síntomas, de allí que se la llame “la epidemia silenciosa”. Es frecuente con el consumo de drogas inyectables y, en un 85 % de los infectados, la enfermedad se vuelve crónica, con mayor o menor compromiso o daño del hígado. Con los años, 3 de cada 10 pacientes pueden también desarrollar cirrosis, cáncer e incluso llevar a la muerte.

Sin embargo, el virus puede detectarse en la sangre mediante pruebas de laboratorio. La importancia del acceso temprano al diagnóstico y al tratamiento de la enfermedad se debe a que un número considerable de los casos puede ser curado. A principio de los años 90, la hepatitis C podía curarse en una de cada 10 personas, pero a partir de la optimización de los tratamientos, esta tasa subió cinco veces y, con las nuevas terapias, se espera que llegue al 80 %. Por eso, cada vez es más importante el chequeo y la detección precoz de la hepatitis C, para definir quiénes pueden beneficiarse con un tratamiento específico,  en  una enfermedad en donde no hay vacuna disponible ni se prevé que habrá a corto plazo.

¿Cómo podemos prevenir estas infecciones?

Uso de preservativo en todas las relaciones sexuales.

Vacuna contra la hepatitis B para todas las personas

Realizar los controles durante todo  el embarazo y controles a su pareja.

Testeo voluntario a todas las personas.

No compartir jeringas o agujas.

*Asesoraron las Doctoras Claudia Vecchio y Hebe Vazquez, médicas infectólogas de Helios Salud

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