Mutación genética podría ser clave en la esquizofrenia

Impediría la comunicación de dos regiones cerebrales, lo que trae como consecuencia el daño en la memoria. El equipo de investigación supone que ésta podría ser la causa subyacente del trastorno mental.

Una mutación genética ligada a la esquizofrenia parece romper la comunicación entre dos áreas del cerebro que se consideran responsables de la memoria y podría ser una causa subyacente de aquel desorden cerebral, sugirieron científicos estadounidenses en un nuevo estudio.

Los investigadores hallaron que la alteración, conocida como supresión 22q11 y que es común en los pacientes esquizofrénicos, dificulta la comunicación entre el hipocampo y la corteza prefrontal, según escribieron en la edición on-line de la revista Nature (www.nature.com/nature).

«Lo que mostramos aquí es que esta mutación genética particular interrumpe la comunicación entre estas dos regiones del cerebro y por lo tanto causa problemas con la cognición», señaló el doctor Joshua Gordon, de la Columbia University, en Nueva York. Luego agregó que después de conocer este primer paso, ellos pueden llegar a imaginar terapias para ayudar a que las dos áreas se comuniquen entre sí.

La esquizofrenia, caracterizada por alucinaciones, delirios y trastornos del pensamiento, es mucho más común en los hombres que en las mujeres y generalmente es diagnosticada en la adolescencia tardía o los primeros años de la adultez. La condición afecta a una de cada 100 personas, y si bien los fármacos antipsicóticos Seroquel y Zyprexa pueden ayudar, éstos no curan la enfermedad mental. Además, pueden causar efectos secundarios poco placenteros, como por ejemplo, un peligroso aumento de peso.

En el estudio, el equipo de Gordon sometió a ratones con y sin la mutación genética a un ejercicio para medir su memoria, para grabar después su actividad cerebral. En primer lugar, los roedores debían sortear un laberinto y recordar la dirección en la cual lo recorrían. Luego debían elegir el sentido opuesto para recibir una recompensa. Para que los ratones sanos pudieran completar la tarea, el hipocampo y la corteza prefrontal debían funcionar juntos, dijo Gordon.

«Pudimos ver que esto ocurría en los ratones que tenían la mutación de la esquizofrenia, pero no podían sincronizar su actividad al mismo punto. Parecía que estas dos áreas no podían hablarse como debían», explicó.

Gordon dijo que su equipo demostró que la mutación genética en los ratones interrumpía la comunicación entre las dos regiones del cerebro, pero que se necesitan más estudios para determinar si la teoría se sostiene en humamos con la misma alteración.

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