Personas de entre 25 y 40 años, las más afectadas por el Síndrome de Estrés Post-Vacacional

Los adultos jóvenes manifiestan el padecimiento con tristeza, apatía, depresión, taquicardia, sensación de ahogo y dolores musculares. Según expertos, la causa principal es "es el cambio en el ritmo diario, la alteración del reloj biológico".

El Síndrome de Estrés Post-Vacacional, puede provocar tristeza, apatía, depresión, taquicardia, sensación de ahogo y tensión

El Síndrome de Estrés Post-Vacacional, puede provocar tristeza, apatía, depresión, taquicardia, sensación de ahogo, tensión, dolores musculares y problemas de estómago y, según estimaron los especialistas, afecta más a los adultos jóvenes de entre 25 y 40 años.

Patricia Gubbay de Hanono, directora de Hémera, Centro de estudios del estrés y la ansiedad, explicó que «un síndrome se define como un estado patológico asociado a una serie de síntomas simultáneos, generalmente tres o más». Gubbay de Hanono remarcó que «estrés post-vacacional, como sus palabras lo indican, es el estrés que aparece después de las vacaciones».

«Aunque no está aceptada como enfermedad en las principales clasificaciones internacionales, se le está dando cada vez mayor importancia. Algunos autores piensan que ésta es simplemente una situación transitoria que desaparece cuando la persona transita el proceso de adaptación a la nueva situación. Por ejemplo volver al trabajo y las rutinas diarias en el caso de los adultos y en el caso de los niños volver a la escuela», indicó la experta.

Asimismo, la especialista manifestó que cuando el proceso de adaptación fracasa «se generan una serie de síntomas tanto físicos como psicológicos» y añadió que estos síntomas, si perduran en el tiempo, «pueden repercutir en la calidad de vida de quien lo padece».

«El cuadro presenta problemas de insomnio, con una marcada somnolencia durante el día, falta de concentración, desidia con respecto a las tareas que se deben enfrentar y ansiedad. También pueden aparecer tristeza, apatía, depresión, taquicardia, sensación de ahogo, tensión, dolores musculares y problemas de estómago«, añadió.

Gubbay de Hanono puso de relieve que la causa principal de este síndrome «es el cambio en el ritmo diario, la alteración del reloj biológico» ya que «durante las vacaciones el ritmo de vida sufre un cambio significativo». «En general nos acostamos más tarde y lo mismo ocurre con la hora de levantarnos. Hay un desorden total en nuestros hábitos y nuestra rutina. La alimentación varía como así también nuestra actividad social», dijo.

La especialista comentó que «la vuelta a la vida de todos los días significa un cambio brusco para nuestro organismo». «Si a esto le agregamos la falta de motivación en el trabajo o en las actividades que se deben emprender al regreso, la vivencia subjetiva puede ser muy negativa. La combinación de ambas situaciones puede dar lugar al síndrome post- vacacional», remarcó.

La especialista manifestó que la población que está más expuesta son los adultos jóvenes «cuyas edades oscilan entre los 25 y los 40 años«.

«Humbelina Robles Ortega, una investigadora de la Universidad de Granada, dice que el 35% de los trabajadores españoles padecen del síndrome post- vacacional», indicó.

Además, la especialista destacó que la investigadora recomienda:

– Dividir el tiempo de las vacaciones. Es preferible salir de vacaciones dos veces de 15 días en lugar de una vez de 30 días.

– Volver unos días antes para tener tiempo de readaptarse a los nuevos hábitos de siempre, como acostarse temprano.

– Planear escapadas durante el año, no sólo durante el verano.

«Si a la vuelta de las vacaciones nos encontramos con trabajo acumulado durante el tiempo de descanso es recomendable ordenar la agenda priorizando las tareas más urgentes dejando en segundo lugar aquellas que pueden postergarse sin provocar inconvenientes», aseveró.

Gubbay de Hanono señaló que si los síntomas descriptos al comienzo persisten en el tiempo, especialmente problemas de ansiedad e insomnio, «se debe consultar a un especialista» ya que «la ayuda farmacológica en algunos casos también resulta muy efectiva».

No obstante, advirtió que este problema «también afecta a niños», ya que «entre un 5 y un 8% de los niños sufren este síndrome«. «Los síntomas son tristeza, apatía, decaimiento, falta de concentración e irritabilidad. También pueden padecer problemas de insomnio, dolores de cabeza o de estómago«, agregó.

Para prevenir la aparición de éstos síntomas, recomendó que los padres «ayuden a sus hijos a recuperar la rutina antes de empezar las clases». «Es importante regular los horarios de acostarse y de levantarse. Hacer un repaso de los conceptos básicos aprendidos el año anterior. Preparar los útiles y el uniforme para comenzar las clases. Volver a aquellas rutinas necesarias para que el niño pueda sentirse seguro en afrontar los nuevos desafíos de su vida», dijo.

 

Fuente: Leonardo Coscia para NA

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