Recomendaciones para contener a los chicos tras las inundaciones

Unicef reparte folletos con sugerencias a las familias afectadas. Entre las principales están acompañarnos y escucharlos, mantener la calma para no alarmarlos más, no mentirles sobre lo ocurrido e incentivarlos a expresarse con juegos y dibujos.

A pocos días de la inundación que causó al menos 51 muertos y afecta a numerosas familias de la Capital Federal, el conurbano bonaerense y en particular la Ciudad de La Plata y localidades aledañas, Unicef difundió una serie de recomendaciones para acompañar y contener a los chicos que fueron víctimas del temporal y viven en situación de emergencia.

En el marco de la cooperación que lleva adelante con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires –que incluye asistencia técnica y la provisión de suministros de primera necesidad e insumos para las escuelas- Unicef distribuye entre las familias afectadas un tríptico con información de utilidad para contener a los niños y adolescentes frente a la pérdida de una persona querida y/o las pertenencias que tenían en sus casas.

“Los chicos son especialmente vulnerables frente a este tipo de catástrofes”, afirmó Andrés Franco, Representante de Unifec Argentina. “Las situaciones de emergencia producen miedo y por eso, es muy importante el soporte emocional que padres, madres, profesionales o cuidadores puedan ofrecerles para ayudar a enfrentar la pérdida y facilitar el proceso de recuperación”, agregó.

Ante la pérdida de un ser querido, de la casa u objetos preciados, los chicos vivirán un duelo. La tarea de los adultos en este proceso es acompañarlos y darles el tiempo para recuperarse: ayuda ponerse en el lugar de ellos.

La primera recomendación de UNICEF es mantener la calma. Los chicos son grandes receptores del estado de ánimo de los adultos que los cuidan y se sentirán de la misma manera en la que perciben que se sienten sus mayores.

Asimismo es importante preguntarles qué saben y escuchar con paciencia lo que tengan que decir o ayudarlos a expresarse a través de dibujos o juegos. Es fundamental validar lo que piensan y sienten, y hacerles saber que sus preguntas o comentarios son importantes. Si por el contrario no desean hablar, no hay que presionarlos.

Otro punto clave es no mentirles y darles una explicación real y simple de lo ocurrido. Se sugiere incorporarlos en actividades para ayudar a otros, por ejemplo en la entrega de ropa y juguetes o alimentos no perecederos.

En situaciones de emergencia como las que se viven en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, UNICEF sugiere retomar la rutina lo más pronto posible y proveer a los chicos de espacios de juego y actividad física. Las familias deben prestar especial apoyo a la continuidad de la lactancia materna, el cumplimiento del calendario de vacunación y la vuelta a la escuela.

Si los adultos sienten angustia, lo recomendable es que busquen apoyo en sus pares –sin involucrar a los chicos- y pidan ayuda especializada si estas emociones no pasan después de un mes de ocurrida la emergencia.

¿Qué hacer frente a los síntomas de trauma?

Es normal que los chicos sufran pesadillas y dificultades para dormir, miedos y/o un mayor apego a la familia, tras un evento de esta naturaleza. En estos casos, los adultos tienen que calmarlos, explicarles donde van y a qué hora regresarán, ser puntuales en la hora acordada y dejarlos en compañía de alguien en quien los chicos confíen.

Si los chicos presentan conductas regresivas como volver a orinarse, hablar como bebé o querer tomar mamadera no se los debe castigar. Por el contrario, se debe generar un ambiente de calma y explicarles que lo que les pasa no es malo. Nunca deben comentarse estos hechos en público: los adultos tienen que respetar la intimidad de los chicos, mostrarse comprensivos y animarlos, cariñosamente, a volver a la conducta previa “de grandes” después de un par de semanas.

Las alteraciones en la concentración, no querer ir a la escuela u olvidarse las tareas también pueden ser síntomas del trauma. El consejo en estos casos es no enojarse, incentivarlos a ir y ser muy puntuales a la hora de pasarlos a buscar y de hacer la tarea.

Por último, las emergencias pueden provocar enojos y/o irritabilidad, sobresalto frente a los ruidos, sentimientos de culpa y/o llanto sin motivo aparente. La sugerencia frente a estos cuadros es evitar el castigo y reforzar la contención.

Si los chicos mantienen o agravan este tipo de comportamientos -que deberían disminuir con el pasar de las semanas-, es importante solicitar ayuda a algún especialista de la red de salud.

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