Psicología
Chau miedos

Detectá si sos hipocondríaco y cómo superarlo



La palabra hipocondría proviene de los hipocondrios, zonas ubicadas debajo del tórax, sobre la que los antiguos anatomistas negaban la presencia de cualquier órgano. A las personas que les dolía alguno de los hipocondrios la llamaban hipocondríaca. Pero el término se hizo más conocido a raíz de la obra teatral “El enfermo imaginario”, de Moliere. Argán, el protagonista, se cree muy enfermo y cultiva con pasión sus males.

Años más tarde, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, decía que “la hipocondría es el enamoramiento de la propia enfermedad” y que la persona al no poder poner en palabras los conflictos que lo están perturbando, los manifiesta a través de su propio cuerpo.

De esta manera, en la actualidad, las personas hipocondríacas son las que temen estar permanentemente enfermas, de cuestiones siempre muy graves, y en algunos casos viven de médico en médico, y en otros, al contrario, se recluyen en sus casas sin poder investigar las causas de sus males.

 

Temer lo peor

Un hipocondríaco se entera que hay una epidemia de gripe y comienza a estornudar y a tener escalofrío, y ni hablar de este momento que estamos atravsando de pandemia”, asegura el especialista Marcelo Barroso Griffiths. Se trata de un trastorno en el que la persona cree, de forma infundada, que padece alguna enfermedad grave.

“El hipocondríaco es aquel que tiene la convicción o el temor de tener una enfermedad a partir de la propia interpretación de sus síntomas. Malinterpreta las señales de su cuerpo y siempre piensa que tiene las peores enfermedades y males. Posee una preocupación excesiva por la propia salud, con el miedo o la convicción de tener alguna enfermedad muy seria, incluso con miedo a una muerte inminente o cercana”, define Barroso Griffiths. Y resume: “Es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad”.

 

El “paciente shopping”

Para un hipocondríaco, una taquicardia puede ser el inicio de un paro cardiaco, un dolor de cabeza indicaría la presencia de un tumor cerebral, y una gripe el indicio de una neumonía.

La persona está constantemente preocupada, obsesiva y con la convicción de tener una enfermedad grave. Con ese convencimiento, acude al médico para que le hagan todo tipo de análisis y estudios. Cuando estos indican que está todo normal, puede sentir alivio por un corto tiempo, y luego la angustia y la preocupación vuelven a aparecer.

Debido a que se realizan cientos de chequeos para intentar asegurarse de que no tienen nada, Barroso Griffiths define al hipocondríaco como un “paciente shopping”, un adicto al médico que acude de un modo excesivo o injustificado para confirmar sus “sospechas”, en busca de un diagnóstico que explique lo que realmente siente y le hace sufrir.

 

Depresión y aislamiento

El hipocondríaco examina sus funciones biológicas de forma regular y obsesiva. Siente un alto grado de ansiedad e intranquilidad ante su salud, y dicho temor genera un estado de ánimo depresivo que conlleva al aislamiento y al malestar emocional.

Aquellos que padecen de hipocondría llegan a preocuparse únicamente por aspectos de su salud, de allí que muchos de estos enfermos dejen a un lado su vida social, familiar o laboral, disminuyendo la calidad de vida.

 

“¿Soy hipocondríaco?”

Barroso Griffiths afirma que existen seis características que definen a la persona hipocondríaca:

  1. Temor: Tener un miedo excesivo a poseer una enfermedad, que normalmente suele ser grave y mortal.

  2. Preocupación: Sentir preocupación excesiva por creer que se tiene algo grave.

  3. Creencia: Tener la certeza de que realmente posee esa enfermedad. 

  4. Amplificación: Engrandecer los síntomas.

  5. Anticipación: Adelantarse a una realidad que no va a ocurrir.

  6. Interpretación: Malinterpretar los síntomas y los análisis médicos.

 

 

 



 

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