Sexualidad
Cómo solucionarla

Cuando la disfunción eréctil es psicológica



 

 

La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad para alcanzar o mantener una erección adecuada para un desempeño sexual satisfactorio persistente o recurrente por al menos 3 meses”, sostiene el Dr Osvaldo Mazza, ex presidente de la Sociedad Argentina de Urología. “La mayor parte de las personas que acuden a una consulta son tratados por médicos generalistas. Cabe destacar que la DE puede ser consecuencia de ciertos factores de riesgo como la hipertensión arterial y la diabetes. Es común que la mayoría de los individuos con DE padezcan de hipertensión arterial. Asimismo, quienes padecen diabetes se caracterizan por mayores índices de DE en relación con la población general, con una prevalencia que se incrementa en función de la edad y de la duración de la enfermedad”, agrega Mazza.

 

La importancia del aspecto psicológico

El Dr. Mazza explica la diferencia entre la disfunción eréctil orgánica y psicogénica:Lo psicogénico tiene mucho peso, porque el hombre con respecto a su sexualidad es muy frágil en cuanto a su psiquismo, basta con sentirse humillado para ser estigmatizado de por vida. Con respecto a lo orgánico, puede deberse a factores de riesgos como la hipertensión, la diabetes, las hiperlipidemias, el tabaquismo, el colesterol, los problemas circulatorios, los tratamientos pelvianos o perineales, la irradiación pelviana y un sinfín de causas que pueden afectar la erección”

 

Cómo tratarla

Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5) como el sildenafil, el vardenafil y el tadalafilo, constituyen el tratamiento más frecuente, dado que se trata de fármacos eficaces, seguros y bien tolerados. De todos modos, se estima que sólo el 10% de los varones afectados realiza una consulta médica en búsqueda de tratamiento, mientras que entre el 30% y el 60% de los pacientes que sí lo hacen abandonan el tratamiento propuesto.

Si bien el más conocido de los mencionados es el sildenafil, el tadalafilo ha demostrado una mayor duración del período de respuesta, permitiendo que el paciente elija, durante el lapso de 36 horas, los momentos ideales para mantener una relación sexual exitosa y satisfactoria.

 

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