Epidemia de obesidad: un complejo desafío

Por las Dras. Zulema Storlaza y Mónica Katz.- Cada 12 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad en ascenso. Como la especie humana está diseñada para proteger las reservas de grasa, a medida que nuestra disponibilidad calórica aumenta y nuestra vida se torna sedentaria, estas patologías y sus comorbilidades.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la desnutrición. Se calcula que el 44% de los casos de diabetes, el 23% de la cardiopatía isquémica y hasta un 41% de los casos de cáncer son atribuibles a la obesidad.

Si bien la obesidad está causada por un balance positivo de energía, muchos otros factores determinan la pandemia:

• Normas de consumo de productos altos en calorías en porciones hipertróficas.

• Normas de movilidad restringida debido a largas jornadas escolares y laborales, elevada criminalidad, intensa mecanización, alto desarrollo tecnológico y la competencia entre el mercado del entretenimiento y la práctica de actividad física. 

• Altos niveles de estrés y de incertidumbre, que generan no sólo ansiedad y depresión sino malas decisiones.

• Prescripción de medicamentos que aumentan la ingesta y el peso.

• Disbiosis de la microbiota que genera ganancia de peso e inflamación.

• Deuda de sueño, ya que dormir menos de 7 horas por noche incrementa el hambre y disminuye el gasto energético.

• Climatización constante de los ambientes que minimiza la demanda energética.

• Presencia de disruptores hormonales que interfirieren con la señalización hormonal.

La obesidad es prevenible siempre que las estrategias sean integradas y multisectoriales. Se trata de una enfermedad compleja que requiere desarrollar urgentemente acciones con impacto sanitario no solo para beneficio de la comunidad sino de los sistemas de salud que no podrán hacer frente a los costos que esta patología y sus comorbilidaes generan.

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

 La definición de la OMS es la siguiente:

• Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso.

• Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.

 Se aconseja la incorporación de hábitos saludables tanto para tratar la enfermedad, como para su prevención. La alimentación saludable y la actividad física suficiente y regular son los principales factores de promoción y mantenimiento de una buena salud durante toda la vida.

*La Dra. Zulema Stolarza es Presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN)  y la Dra. Mónica Katz es Miembro de la Comisión Directiva de la SAN.

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