Ciencia
Para qué sirve cada uno

Cómo activar los hemisferios cerebrales con la respiración



El cerebro es un órgano complejo desde donde se procesa y almacena toda la información de nuestro entorno. Nos permite pensar, actuar, sentir, desear. Está formado por dos hemisferios (izquierdo y derecho) unidos por una estructura principal llamada cuerpo calloso, el cual contiene millones de fibras nerviosas que conectan ambos hemisferios.

Cada uno de los hemisferios está especializado en funciones y conductas diferentes, siendo los dos fundamentales para el ser humano, y con una relación inversa respecto a nuestro cuerpo: el hemisferio izquierdo coordina el movimiento de la parte derecha del cuerpo, mientras que el hemisferio derecho coordina el de la zona izquierda.

Cada hemisferio es especialista en unas funciones determinadas, percibiendo la realidad a su forma y complementándose entre sí – explica la Dra. Karina Candurra, cofundadora de ADMA. Y agrega: “Eso sí, ninguno es más importante que el otro y ambos son dependientes el uno del otro para dotar a nuestro cerebro de un buen equilibrio”

 

Descubrimiento de las funciones del cerebro

La localización de funciones específicas es algo que se conoce desde el año 1860 gracias al trabajo de Paul Broca. Broca presentó el caso de un paciente, que tras una lesión en el hemisferio izquierdo había perdido la capacidad de hablar. Otro investigador, Wernicke, también encontró que la comprensión del lenguaje estaba en el hemisferio izquierdo y entonces los investigadores empezaron a preguntarse qué es lo que hacía el derecho.

John Hughlings Jackson, neurólogo británico, ya en 1878 describió al hemisferio izquierdo como el centro de la facultad de expresión. A partir de esto se creía que en el lado izquierdo estaba el intelecto, al que consideraban el lado más civilizado”, mientras que el neurólogo francés Jules Bernard Luis dijo que las emociones estaban localizadas en el hemisferio derecho, mucho más "primitivo".

Sin embargo, el cerebro no funciona de esa manera, ambas partes funcionan de forma armoniosa, y más si la actividad es compleja donde requiere la acción de ambos.

 

Qué rol cumple cada uno

El Hemisferio Cerebral Izquierdo es el que tiene a su cargo funciones lógicas y de razonamiento, encargado del lenguaje, expresión escrita y oral, lectura, de habilidades numéricas, resolución de problemas físicos, matemáticos y vive en la realidad temporal (saltando del pasado al futuro)

Mientras que el Hemisferio Cerebral Derecho tiene a su cargo la creatividad, imaginación, intuición, el desarrollo de habilidades artísticas, el disfrute, el placer, vive el presente.

Ambos hemisferios cerebrales son importantes para nuestra vida, dice Candurra. “Sin embargo nos han enseñado que si no estamos en permanente actividad "lógica" no somos productivos y perdemos el tiempo, por lo cual hemos puesto a funcionar nuestro hemisferio izquierdo dejando de lado el derecho. Hemos dejado de sentir placer, disfrute, dejamos de desarrollar nuestras capacidades artísticas, creativas e intuitivas, hasta hemos dejado de sentir. Lo ideal es que ambos hemisferios estén en armonía y equilibrio. De esa manera podremos incorporar en la resolución de problemas la creatividad y la intuición que nos permitirán un resultado más favorable”, concluye.



Técnica de Respiración para activar los “dos cerebros”

La terapeuta Rai Carla Zampighi, recomienda esta técnica fácil para desarrollar las dos fases del cerebro:

1.-a) Sentate en una silla con la espalda recta, planta de los pies totalmente apoyadas en el suelo, cabeza mirando al frente para mantener las cervicales rectas, las manos sobre tus muslos y cierra tus ojos.
1.-b) Sentate en el suelo con las piernas cruzadas (postura india) sobre uno o dos almohadones según tu agrado. Esto ayudará a mantener tu espalda recta. Colocá tu cabeza mirando al frente para mantener las cervicales rectas, la mano izquierda sobre la rodilla y cerrá los ojos.
Utilizarás la mano derecha para este ejercicio.
2.- Colocá índice y dedo mayor de tu mano derecha en el entrecejo. Tapá orificio nasal derecho con el pulgar de la mano derecha.

3.- Inhalá por el orificio nasal izquierdo de forma lenta y profunda.

4.-  Para exhalar llevá tu dedo anular de la mano derecha a tapar el orificio izquierdo, liberá el orificio derecho y exhalá de forma lenta y profunda.

5.- Inhalá por el orificio derecho.
6.- Para exhalar tapá el orificio nasal derecho con el pulgar de la mano derecha y exhalá por el izquierdo.
7.- Respirá de esta forma durante mínimo 3 minutos (podés ir aumentando el tiempo según la necesidad de cada uno).
8.- Si se presentan pensamientos, volvé la atención a la respiración.
9.- Cuando haya transcurrido el tiempo programado sin abrir los ojos tomá consciencia de tu estado durante unos segundos y luego abrí los ojos lentamente.

 

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