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Claves para detectar el síndrome de intestino irritable

El síndrome del intestino irritable suele diagnosticarse a aquellas personas que presentan un cuadro de síntomas crónico, caracterizado por el dolor abdominal y/o cambios en el tránsito intestinal, con episodios de estreñimiento o de diarrea. Cómo detectarlo a tiempo.

Cómo reconocer el síndrome de intestino irritable (Foto: Pixabay)
Cómo reconocer el síndrome de intestino irritable (Foto: Pixabay)

El Síndrome de Intestino Irritable puede experimentarse como una sensación de hinchazón o distensión abdominal sin necesidad de que haya ningún tipo de alteración en el intestino ni ninguna causa de infección que lo justifique.

Qué es el SII

Se trata de un trastorno crónico que se debe controlar a largo plazo, aunque muchas veces se recurren a medicamentos para tratarlo. Sin embargo, no todas las personas que sufren este trastorno requieren o necesitan medicación. En algunos casos, los síntomas (especialmente cuando son leves) se controlan modificando la alimentación, aprendiendo a controlar el estrés y haciendo ejercicio regularmente. Generalmente cuando los síntomas son entre moderados y graves, es necesaria una combinación de cambios en el estilo de vida y medicamentos para controlar el síndrome del intestino irritable.

El síndrome del intestino irritable afecta al intestino grueso y, a veces, también al delgado. Las paredes del intestino están revestidas por capas musculares que se contraen y relajan a ritmo coordinado a medida que van desplazando los alimentos a través del aparato digestivo. En el síndrome del intestino irritable, esas contracciones suelen ser más fuertes y notorias, lo que lleva a sentir calambres abdominales y dolor cuando los gases o las heces se desplazan por los intestinos. El SII también se relaciona con otras irregularidades intestinales, como diarrea o estreñimiento, gases e hinchazón abdominal.

Sin embargo, no todos los problemas abdominales tienen que ver con el síndrome de intestino irritable, sino que pueden ser señales de otro problema subyacente. Los síntomas que requieren atención médica inmediata son la pérdida de peso rápida e inexplicable, dolor abdominal constante, vómito inexplicable, dolor fuerte al tragar, sangre en las heces o un tumor o masa abdominal.

El SII es una afección crónica y los síntomas suelen aparecer y desaparecer con el tiempo. No existe cura, pero los síntomas, en general, se alivian con alimentación, estilo de vida y control del estrés.

Según una encuesta, más del 60% de las personas con síndrome del intestino irritable dicen que los síntomas se relacionan de alguna manera con la comida. Sin embargo, como los síntomas varían considerablemente de una a otra, es difícil dar consejos alimentarios específicos que sirvan a todos los que padecen este trastorno. Pero en general se recomienda comer alimentos con alto contenido de fibra y beber líquidos en gran cantidad, y evitar aquellos alimentos y bebidas que contribuyen a la formación de gases y a la hinchazón abdominal, (como las bebidas alcohólicas y carbonatadas, la cafeína, la fruta cruda y las verduras como la col, el brócoli y la coliflor). Además, es recomendable reducir, y si es posible, eliminar el gluten, ya que puede aliviar la diarrea.

Los estudios muestran que ciertos carbohidratos, conocidos como oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables derivan en dolor abdominal, hinchazón del estómago y gases en las personas que tienen el síndrome del intestino irritable. Estos carbohidratos están presentes en ciertas frutas y verduras, en el trigo, en el centeno, en las legumbres, en los alimentos que contienen lactosa (como la leche, el queso y el yogur) y en los edulcorantes artificiales. Por eso, seguir una dieta con bajo contenido de estos carbohidratos puede aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Un dietista puede revisar los síntomas del paciente y las necesidades nutricionales, recomendar cambios en la alimentación y elaborar un plan alimentario personalizado que alivie los síntomas.

Hábitos que aumentan el intestino irritable

El estrés también es otro de los factores que afecta al síndrome del intestino irritable, ya que los eventos de alto estrés están relacionados con un aumento en los síntomas. Por eso, las técnicas para reducir el estrés y participar en actividades que lo alivien, como yoga y meditación, pueden disminuir los brotes por estrés. Trabajar con un terapeuta o consejero experimentado en el control del estrés, en la atención plena y en la modificación del comportamiento también ayuda a quienes padecen el síndrome del intestino irritable a controlar mejor el estrés y aliviar los síntomas.

Lo más recomendable para las personas que padecen de síndrome del intestino irritable es que hagan ejercicio con regularidad, porque hacer actividad física todos los días alivia el estrés, estimula las contracciones normales del intestino y promueve un bienestar general.

Sin embargo, cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para evitar que el síndrome del intestino irritable perturbe la vida diaria, es necesario hablar con un profesional médico acerca de los tratamientos, ya que existe una amplia variedad de medicamentos de venta libre o bajo receta médica para tratar el síndrome del intestino irritable.

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