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Los antioxidantes alimentarios que benefician a tus neuronas

Algunos estudios ofrecen vías alternativas de tratamientos más naturales para reducir los problemas neurológicos de algunas enfermedades del sistema nervioso.



Muchas enfermedades del cerebro y los nervios no tienen cura. Sin embargo, la ciencia se ha encargado de investigar buscar formas de prevenirlas. Es por eso que muchos laboratorios llevan décadas buscando moléculas naturales que tengan propiedades protectoras.

 

El poder del resveratrol

El resveratrol es un compuesto abundante en las uvas, las frutillas, los arándanos y en el maní. Esta molécula protege a las neuronas frente a enfermedades como el Alzhéimer y el Párkinson, ya que ejerce efectos antioxidantes y antiinflamatorios que mejoran los síntomas de estas enfermedades.

En el caso del Alzhéimer, se ha demostrado que la toma diaria de 500 mg de resveratrol durante al menos 12 semanas puede mejorar:

- La neuroinflamación.

- La oxidación tóxica, fomentando la producción de proteínas antioxidantes.

- La activación de las células de defensa del cerebro (células de la glía).

Limpieza de las moléculas tóxicas como amiloide y tau.

Sin embargo, no basta con tomar alimentos ricos en resveratrol para tener el efecto deseado, ya que se metaboliza rápidamente por el metabolismo.

Por esa razón, la investigación busca generar derivados del resveratrol con pequeñas modificaciones en la estructura para que sea más estable y pueda tener propiedades farmacológicas eficaces para el tratamiento de estas enfermedades neurológicas. Ya se están empezando a comercializar algunos derivados más eficaces del resveratrol. Sin embargo, y es algo que hay que empezar a cambiar, se sabe menos sobre el efecto en mujeres, ya que la mayoría de los estudios se han hecho en modelos de cerebro masculino.

 

¿Teofilina para la esclerosis multiple?

La esclerosis múltiple ocasiona una pérdida paulatina de la mielina que rodea los nervios. Este proceso ocurre como consecuencia de que las células de defensa del sistema inmunitario del organismo “atacan” la producción de la mielina propia del sistema nervioso. Como consecuencia, la mielina no se repara o regenera como debería y se produce una ralentización de la comunicación nerviosa con el músculo, entre otros.

Por esa razón las personas que padecen esclerosis múltiple sienten calambres, parálisis parcial de algunas partes del cuerpo, hormigueo, fatiga muscular y en definitiva una pérdida de la funcionalidad del sistema nervioso.

En la búsqueda de por qué ocurre a nivel molecular y cómo frenar este proceso se ha encontrado en las investigaciones una proteína (denominada eEF1A1) que cuando se modifica frena el proceso de regeneración de la mielina. Por el contrario, si se frena la actividad de esta proteína se restaura la producción de las vainas de mielina.

Lo interesante es que los científicos del estudio utilizaron para frenar a la eEF1A1 algo tan sencillo como la teofilina. Esta sustancia activa es muy abundante en las hojas del té.

Si bien el estudio se hizo en un modelo de ratón (todavía no se ha hecho en humanos), se encontró que tan solo cuatro días de tratamiento con teofilina eran suficientes para observar una recuperación significativa de la producción de mielina, tanto en ratones jóvenes como viejos.

 

Fisetina para la memoria

La fisetina es una molécula abundante en algunas frutas y verduras. Concretamente, es particularmente abundante en las fresas, manzanas, caquis, pepinos y cebollas.

En algunas investigaciones recientes se ha analizado el poder de la fisetina para mejorar algunos efectos del Alzhéimer. Hay que indicar que estos estudios se han hecho en ratones en los que se inducen síntomas de Alzhéimer, por lo que su equivalencia al ser humano está todavía por confirmar.

En el estudio, el tratamiento se hizo con ratones de nueve meses de edad, el equivalente en las personas a la etapa de la madurez en los humanos. Estos ratones tenían síntomas de Alzhéimer, mostrando pérdidas de memoria y ralentización en el aprendizaje.

El tratamiento con fisetina fue de tres meses, observándose que a los 12 meses de edad los ratones que habían tomado la molécula tenían un mejor rendimiento cognitivo y de aprendizaje similar al de los ratones sanos, mientras que los ratones con Alzhéimer sin el tratamiento rendían mucho peor.

Por otra parte, se demostró en el estudio que estos beneficios tenían que ver con una mejora del metabolismo de las grasas, una reducción de la oxidación de las grasas y un efecto antiinflamatorio.

En su conjunto, estos prometedores estudios podrían ofrecer vías alternativas de tratamientos más naturales para reducir los problemas neurológicos de algunas enfermedades del sistema nervioso.

 

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