Clínica
SÍNTOMAS CLAROS

¿Tendré Alzheimer? Claves para identificarlo



Demencia se define como la pérdida irreversible de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Es irreversible y conduce a un estado de dependencia total.

 

Así es como la persona con demencia se vuelve progresivamente más dependiente. En fases iniciales es necesaria cierta supervisión, en el vestido, la higiene, las salidas de casa, etc. Posteriormente la dependencia aumenta.

 

El cuidador puede  comportarse en cierta manera como si cuidara a un niño, procurando resolver problemas en positivo, desviando la atención, tratando a la persona con demencia con el mismo cariño que damos a los pequeños.

 

Una cuestión de edad

La demencia es una enfermedad que se presenta normalmente en edades avanzadas. Uno de los principales factores de riesgo para presentarla es precisamente la edad. La mayoría de casos aparecen por encima de los 65-70 años.

También se diagnostican mejor los casos porque las personas consultan más al médico y los facultativos suelen estar más atentos al desarrollo de esta  enfermedad en sus pacientes. Una minoría de casos presentan la enfermedad en edad más joven, por debajo de los 65 años (se denominan como demencias preseniles). Raramente hay casos por debajo de los 40 años.

 

Primeros signos

Los pacientes que inician una demencia por lo general no son muy conscientes de lo que les sucede. En las demencias en general y en el caso de la enfermedad de Alzheimer en particular los cambios iniciales son discretos. A menudo la persona parece diferente a quien es habitualmente, parece menos capaz, menos involucrada y menos adaptable. Progresivamente van apareciendo más síntomas. Pierde interés en sus aficiones y pasatiempos. No pone atención en las cosas, no puede concentrarse, no sigue una conversación y no toma decisiones correctas. También pueden aparecer cambios de humor, como irritabilidad, recelos y tendencia a malinterpretar cosas. Todos estos cambios son difíciles de determinar precozmente. Se suelen identificar más tarde, al recordar como empezó todo. 



 

Dejá tu comentario