"COMENZó A CONSIDERARSE LA EPIDEMIA NO INFECCIOSA DEL SIGLO XXI" |

Aseguran que en 2015 más de la mitad de la población padecerá alergias

Lo revela un informe del Hospital Universitario Austral. El cambio climático es una de las razones más importantes. Congestión en la nariz y los ojos, tos y estornudos son algunos de los síntomas.

Con los cambios de clima y los primeros fríos floreció la alergia, adelantándose al otoño. “Las alergias no están determinadas por el mes del calendario, sino por el cambio estacional. Si se adelantó, la alergia se adelantó. Suelen agudizarse en otoño y primavera, pero ahora las vemos con anticipación en verano: el cambio brusco de temperatura hace que tengamos más pacientes que lo habitual”, señaló el Dr. Gustavo Marino, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral (HUA).

 

Congestión en la nariz y en los ojos, tos y estornudos son algunas de las manifestaciones de este problema que afecta a 1/3 de la población mundial y que alcanzaría al 50 – 60% en el 2015.

 

“Vemos cada vez más pacientes alérgicos y cuadros más complicados”, observó el Dr. Ricardo Zwiener, colega del Dr. Marino en el Austral. “Percibimos más cuadros de anafilaxia: una reacción alérgica desmedida y sistemática que pone en riesgo al paciente. Comienza con ronchas o picazón y sigue con dificultad para respirar o desmayos. Es importante concurrir inmediatamente a una guardia si sucede”, afirmó el Dr. Marino.

El clima tendría parte de la culpa de este fenómeno. Los climas tropicales tienden a expandirse y, con ellos, la vegetación, los microorganismo y los alergenos, sustancias como el polen o los ácaros que desencadenan la alergia. Este fue uno de los temas centrales del Congreso Anual de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI), uno de los más importantes de la especialidad, que se realizó hace unos días en Nueva Orleáns, Estados Unidos.

Ambos profesionales del HUA participaron del encuentro. “Se habló de cómo el aumento de la temperatura y los cambios en los patrones de las lluvias modifican la calidad del aire y, por esto, los aéroalergenos, fundamentalmente el polen, con temporadas de polinización más largas”, explicó el Dr. Zwiener.

Agregó que esto, sumado a la presencia de contaminantes ambientales, sobre todo de dióxido de carbono, resultan en más casos de rinitis, conjuntivitis y asma. Esto sucede ya que tanto los alergenos como la polución inflaman y dañan las vías aéreas respiratorias, causando un aumento de la prevalencia y severidad de las enfermedades anteriores.

“Este cambio climático del que somos testigos es un problema real que genera cada vez más pacientes alérgicos en la población general, con un importante impacto en la calidad de vida. Una de las conclusiones del Congreso es que la alergia comenzó a considerarse la epidemia no infecciosa del siglo XXI”, sintetizó el Dr. Zwiener.

 

 

Factores meteorológicos y alergia

 

Viento
Levanta polvillo y arrastra pólenes y hongos, lo cual aumenta las reacciones alérgicas. El polen que transporta afecta la nariz, los ojos y los pulmones. Las personas que padecen rinitis o “fiebre del heno” –reacción alérgica al polen– son las que más sufren cuando el clima es seco y ventoso.
 
Lluvia
La lluvia fuerte puede calmar a algunos alérgicos porque reduce el polen en el aire. Por otra parte, la humedad dispara el crecimiento del pasto y la maleza, lo cual se traduce en un posterior aumento del polen. Un otoño lluvioso puede resultar en una primavera con más recuento de polen en el aire.
 
Smog
Se ha demostrado que la polución ambiental empeora los cuadros alérgicos y el asma. Investigaciones recientes revelaron, además, que el ozono puede causar una inflamación crónica en las vías respiratorias de los asmáticos. Los efectos de la polución no se perciben sino hasta uno o dos días después. Algunos científicos piensan que exponerse a los gases del escape de diesel puede aumentar la sensibilidad de una persona hacia el polen o los ácaros.
 
Frío
Los primeros días de frío pueden traer problemas a algunas personas con asma o eczema. Un descenso brusco de la temperatura puede provocar ataques de asma, mientas que el clima frío y seco suele empeorar el eczema atópico (dermatitis atópica). Temperaturas cambiantes también pueden causar urticaria. Por otra parte, una helada a fines de un invierno templado reduce la producción de polen de los árboles.
 
Calor
Un invierno templado puede provocar un adelantamiento de la polinización de las plantas y, por ende, de las alergias. El clima cálido de la primavera también incrementa el polen en el aire. Además, si en el invierno no hace mucho frío, las personas alérgicas al moho sufrirán más de su condición: la combinación de temperaturas templadas más lluvia aumentan el número de esporas de moho en el aire. Finalmente, un aumento brusco de la temperatura suele ser causa de ataques de asma.

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